En nada seré avergonzado



En nada seré avergonzado.

Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado;  antes bien con toda confianza,  como siempre,  ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo,  o por vida o por muerte.  Filipenses 1:20.

Hay muchas cosas que le dan vergüenza al ser humano y una de ellas es “quedar mal”; es decir no lograr agradar a los hombres, sin embargo, al apóstol Pablo lo único que le importaba era lo que Dios dijera de él.

Pablo estaba escribiendo desde la prisión (Fil.1:13), confiando en ser liberado (Fil.1:25), pero sabiendo que podía morir en la cárcel, pues todo dependía de la voluntad de Dios.  No obstante, el apóstol Pablo confiesa algo muy importante: que nada de esto le haría sentirse avergonzado, sino al contrario, Cristo sería magnificado ya sea que quedara vivo o que muriera.  A Pablo no le daba vergüenza morir como un malhechor, no le daba vergüenza hacer la voluntad de Dios pues había muerto a todo; él dijo: si vivimos,  para el Señor vivimos;  y si morimos,  para el Señor morimos…  así pues,  sea que vivamos,  o que muramos,  del Señor somos (Rom.14:8).

Camino del Calvario, el Señor Jesús pasó momentos sumamente difíciles… se burlaron de él, lo abofetearon, le clavaron una corona de espinas en el cuero cabelludo, le escupieron, le quitaron su ropa, fue flagelado, y crucificado junto con dos ladrones…  cualquiera de nosotros hubiera pasado gran vergüenza en su lugar, pero a pesar de todo esto, Jesús por nada fue avergonzado en esta situación, Él hacía la voluntad de Dios y por eso menospreció la vergüenza (Hebreos 12:2) con tal de agradar a Dios, porque el sentimiento de vergüenza solamente surge de manera natural cuando nuestro propósito es agradar al hombre; y por eso Pablo podía decir: "en nada seré avergonzado".

Menospreciemos la vergüenza nosotros también y busquemos hacer nada más que la voluntad del Señor, aunque esto conlleve quedar mal con otros, de tal manera que hasta lleguen a aborrecernos (Lucas 21:17) de la manera que despreciaron al apóstol, pero sepamos una cosa: "la aprobación divina es mejor".