Por poco me persuades

El Verdadero Evangelismo.

Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano. Hechos 26:28.

Agripa no se convirtió, pero no por que Pablo fuera un mal evangelista, fue su decisión.

Porque "el evangelismo" no se trata del poder de persuación, no se trata de sistemas psicológicos para convencer, ni tampoco estrategias de atracción de multitudes... se trata de una decisión que está en el fondo del corazón de un pecador; un pecador que está en ese momento justo de derrumbarse delante de un Dios Todopoderoso, ese momento que el maestro describía como "la mies madura".

Cuando la mies está madura, lo único que nos resta para hacer al predicar el evangelio es decir "arrepiéntete y recibirás perdón de tus pecados" y como consecuencia estaremos viendo el milagro más asombroso y maravilloso que Dios puede darle a los hombres: La Salvación.

Conviértanse ellos a tí

Iglesia: ¡conviértete!

Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Jeremías 15:19.


Lamentablemente la iglesia de nuestro tiempo se ha estado convirtiendo a formas de pensamientos dictados por el mundo, ha sido impulsada por el sincretismo amoldándose a las teorías de los hombres y ha aportado muy poco para convencer al mundo de pecado, justicia y juicio, porque a muchos líderes cristianos les ha faltado estar verdaderamente convertidos.

A veces para convencer a otros, la gente cede en algo, y terminan dando prebendas...  un vendedor que no está convencido de que su producto es bueno, solo podrá vender si da buenos descuentos.   Así mismo, cuando no estamos convencidos de lo que significa ser verdaderamente cristianos abaratamos el evangelio.  Sin embargo, nuestra misión es hacer discípulos, y predicar el evangelio a toda criatura, tratando de convertir a otros a lo que nosotros ya deberíamos estar convencidos.

Por lo tanto, es imperativo que nos convirtamos, y que siempre estemos preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que nos demande razón de la esperanza que hay en nosotros (1Pedro 3:15).  


¡Iglesia! "conviértete y el Señor te restaurará y te pondrá delante de Su presencia, empieza a deshechar lo vil y limpia tu dotrina para ser la Boca de Dios en esta tierra, para convertir a los pecadores al Todopoderoso.