Siervos de corazón



El que quiera ser "siervo"


Mas Jesús,  llamándolos,  les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas,  y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero,  será siervo de todos. Mateo 10:42-44.

Lo que es normal en el mundo natural casi siempre será anormal en el reino de los cielos.  Muchas cosas que el mundo llama buenas, Dios las rechaza rotundamente y muchas cosas que Dios llama buenas, el mundo las detesta naturalmente (Isaías 5:20); porque los pensamientos de Dios no son nuestros pensamientos (Isaías 55:8), ni sus deseos son los deseos del hombre. 

Abraham Maslow propuso una teoría psicológica donde la autorrealización tenía el nivel más alto de las necesidades humanas, él analizó al hombre y su naturaleza de manera bastante acertada, pues el éxito, la gloria y la alabanza son parte integral del ser humano.  Desde la caída del hombre al caer en la tentación del enemigo, esa naturaleza siempre ha querido sobresalir, sin embargo, para Dios el que quiere ser grande, no está en Sus propósitos eternos. 

A Dios no le gusta la naturaleza humana caída (Efesios 2:3), por eso envió a Su Hijo al mundo a morir por nosotros para que adquiramos Su naturaleza, Dios quiere tener contentamiento con nuestras acciones y motivaciones, quiere que seamos como Jesús, mansos y humildes de corazón, no solo de palabra o apariencia.  Él conoce las intenciones de nuestro corazón y muchas veces no podemos discernirlas (Jeremías 17:9), Él sabe de nuestro deseo de éxito y autorrealización.   La autorrealización de un cristiano debería ser Gálatas 2:20, ya no vivir él mismo sino que Cristo viva en él. 

Como lo que le interesa al Señor son nuestras intenciones, obviamente cuando nos dice que el que quiera ser el mayor será el servidor, no está hablando de un método para ser grande, está hablando del castigo para aquel que se deja llevar por su naturaleza de autorrealización… Dios está diciéndonos que el que quiere ser grande será castigado siendo el siervo de todos y que el que sea el siervo de todos de corazón será premiado con la grandeza; porque Dios castigará o premiará las intenciones del corazón.

La cueva de Adulam


El lugar donde se forman los valientes


Yéndose luego David de allí,  huyó a la cueva de Adulam;  y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron,  vinieron allí a él. Y se juntaron con él todos los afligidos,  y todo el que estaba endeudado,  y todos los que se hallaban en amargura de espíritu,  y fue hecho jefe de ellos;  y tuvo consigo como cuatrocientos hombres. 1Samuel 22:1-2

La tarde era gris, el polvo del desierto se alzaba lentamente con el viento; el sol tímidamente se despedía poco a poco diciendo adiós a otro día sin sentido.   Aquella gloria del pasado, aquella hazaña, aquella fama de momento, se había derretido con el tiempo, y su recuerdo parecía solo un cuento.   Eran la soledad y la locura sus únicas compañeras de infortunio; la cobardía… su única aliada contra el rey que con fiereza venía contra él.  Hoy… ya no era más aquel valiente que otrora en otro tiempo con coraje había dado muerte al gigante e insolente filisteo.   No había más que hacer que protegerse en aquellos escondrijos del desierto y como si no hubiera sido suficiente de miseria, un grupo de endeudados, amargados y afligidos, se presentan de improviso a ofrecerle de su ayuda y patrocinio.

David se encontraba en un momento crítico de su vida, la fama y la gloria habían encendido y avivado el fuego más intenso de la envidia de Saúl.  Exiliado en el desierto, medroso y escondido por lugares pavorosos, se encontraba así mismo, solo y perseguido.  Allí… es donde encuentra aquella cueva, de proezas y aventuras, llamada la “cueva de Adulam… y allí… es donde aquellos hombres le acompañan en su andanza… hombres de los peores de la tierra, hombres sin bondades ni virtudes, pero hombres que al final fueron los fieles y valientes de David.  David pasó la prueba que Dios le había enviado para entrenarlo en su llamado, llegando a ser nombrado rey sobre todo Israel, pero aquellos hombres que antes eran inútiles, hoy eran la fuerza del imperio del Señor. 

La fidelidad naciendo en los traidores, la valentía en los cobardes, coraje en los enclenques… la utopía reemplazada por un sueño, el sueño imposible llamado a la existencia, y el conjunto de hambrientos alcanzados en un sucio aposento de aquella cueva de Adulam, la cueva del portento. Esa cueva, símbolo de persecución y sufrimiento fue matriz y vientre de aquellos grandes y valientes… aquellos que fueron parte de las glorias venideras, llamados Los valientes de David (1Crónicas 11:10-47).

Escuchen los endeudados, oígan los afligidos, presten atención los amargados, entren a la cueva de Adulam, la cueva de la prueba, la cueva de la pena, la cueva del quebranto, no obstante así mismo la cueva del milagro, la fuente de victoria y que venga sobre ustedes el Espíritu de poder, valor y dominio propio... y conviértanse en los futuros valientes del Señor.

No hagamos lo que bien nos parece.

La libertad de hacer lo que bien me parece.

En aquellos días no había rey en Israel;  cada uno hacía lo que bien le parecía.  Jueces 17:6;21:25

Esta había sido la constante en todo el libro de Jueces, el pueblo de Dios andaba como ovejas sin pastor (2Crónicas 18:16); después de la muerte de Josué, todos hacían lo que bien les parecía, es decir que vivían una moralidad relativa basada en sus propias decisiones o pensamientos.  Hoy en día el concepto de la humanidad es este: "!vive y deja vivir" ...si no hace daño a otros entonces está bien; sin embargo, Dios ha dejado claro que nuestros pensamientos no son Sus pensamientos (Isaías 55:8), y que a lo que nosotros podemos llamar bueno, Dios lo podría llamar malo (Isaías 5:20).  Eran libres de pensar y actuar como quisieran, pero sus pensamientos, opiniones y decisiones sin la guía del Señor, no eran nada (Juan 15:5).

Somos llamados a libertad (Gálatas 5:13), sin embargo, esta libertad se ha convertido más bien en una excusa para hacer lo que nos da la gana y el problema es que nuestra carne lo que quiere es pecar (Santiago 1:14-15)... creemos que no tenemos que tener alguien a quien dar cuentas y que solo nos debemos a Dios, pero... ¿estaríamos listos para entregar cuentas al gran Juez?... Dios sabe de que mal padecemos, Él conoce nuestros corazones y a Él jamás podremos engañar.

Dios busca adoradores que le adoren, en espírtu y verdad (Juan 4:23), es decir que quiere encontrar hombres y mujeres que sinceramente dejen todo por seguirle a Él, tomando su cruz cada día por amor a Él (Lucas 9:23), gente que obedezca con placer y que no haga lo que le de la gana para satisfacerle a Él.  

Jesús fue un ejemplo de alguien que tenía libertad de hacer lo que quería, pero nunca lo hizo... y gracias a Dios, pues si no hubiera sido así estaríamos perdidos.  Jesús se negó un lugar donde vivir (Lucas 9:58), se negó ser rescatado por una legión de ángeles al momento de ser crucificado (Mateo 26:53), se negó a todo con tal de hacer solamente la voluntad de Su Padre (Juan 5:30), porque le amaba sobre todas las cosas.  

No hagamos lo que bien nos parece, hagamos la Voluntad de Dios y sometámonos a Él; pues la libertad es solamente la puerta abierta que el Señor dejó, para que salgan por ella todos aquellos que no le aman. 



Ser amigos del Señor



Amigos del Señor


Ya no os llamaré siervos,  porque el siervo no sabe lo que hace su señor;  pero os he 
llamado amigos,  porque todas las cosas que oí de mi Padre,  os las he dado a conocer. Juan 15:15

Primero somos discípulos, luego siervos, con el fin de llegar a ser Sus amigos.  Ser amigos del Señor es un nivel superior al que todo cristiano debemos aspirar. 
Algo impresionante acerca de esto es que cuando llegamos a ser amigos del Señor, Él mismo nos da a conocer Sus secretos (Amos 3:7), pues cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman (1Corintios 2:9).  Por lo tanto para ser amigos de Dios, ante todo tenemos que amarle incondicionalmente, pues un amigo no espera nada a cambio, porque el amor “no busca lo suyo” (1Corintios 13:5).  Así mismo debemos obedecer Sus mandamientos (Juan 15:14), que se resumen en “amar a Dios sobre todas las cosas” y “a nuestro prójimo como a nosotros mismos” (Mateo 22:37-40; Romanos 13:10). 

Amar a Dios, nos hará cumplir con sus mandatos naturalmente, sin quejarnos y con alegría; y seremos “amigos” de Dios, teniendo los privilegios de un amigo del Ser Supremo.  Dios nos revelará verdades escondidas, de tal manera que no hará nada sin contárnoslo primero a nosotros, y sabremos lo que hace o se dispone hacer, hablará constantemente a nuestro corazón y tendremos el privilegio de oír Su dulce y maravillosa voz.

Ya no busquemos a Dios solamente por las bendiciones y sus favores… dejemos de ser “interesados”, dejemos de ser “sanguijuelas” que solamente dicen: dame… dame (Proverbios 30:15); y encontremos la bendición maravillosa de amarle, tengamos una verdadera relación con Dios, ¡seamos Sus amigos!     
 

El que quiera hacer la voluntad de Dios conocerá la sana doctrina

El que quiera hacer la voluntad de Dios,  conocerá...

Joh 7:17  El que quiera hacer la voluntad de Dios,  conocerá si la doctrina es de Dios,  o si yo hablo por mi propia cuenta. 

La pregunta es ¿quiéres hacer la voluntad de Dios? o ¿estás buscando algún beneficio de Él, al ser cristiano?, ¿tu doctrina fue dada por los hombres? ¿estás seguro que tu doctrina es la correcta, solo por el hecho de que te lo demostraron con la Biblia o porque en tu iglesia así lo dicen? 

La respuesta es clara... si tu propósito es "hacer la voluntad de Dios" cueste lo que cueste, te niegues lo que te niegues, dejes lo que dejes, sin poner escusas ni objeciones; tu deseo es la santidad en tu vida (1Tesalonisenses 4:3; Levítico 20:7), entonces conocerás la doctrina verdadera del Señor y nadie te podrá engañar, mostrándote otro conjunto de conceptos teológicos que tengan otro propósito.

Un escogido no puede ser engañado... Mateo 24:24 dice que el enemigo intentará si fuera posible engañar a los escogidos, pero no dice que lo logrará, lo más probable es que no tenga éxito en esa empresa. Cuando conocemos bien a nuestro cónyuge, nadie puede engañarnos acerca de él, podrán mentirnos y tratar de manipularnos con palabras en su contra, pero si le conocemos bien, nada de eso nos confundirá, así mismo si conocemos bien a Dios, Sus gustos, Su amor, Su misericordia, Su carácter, Su presencia, Su voz, nadie podrá mostrarnos a Dios de otra manera... nadie podrá engañarnos acerca de Él.

Las ovejas del Señor "oyen Su voz" y le siguen (Juan 10:27), nadie puede imitar esa voz para engañarlas, ¡No!... ellas simplemente reconocen la voz de Su pastor y le siguen  porque le conocen; le siguen entregándole su vida, negándose a sí mismos cada día en santidad y obediencia, tomando su cruz (Lucas 9:23) porque conocen y aman al maravilloso Dios que bendice abundantemente a Sus hijos; tienen una relación con Él y conocen Su voz porque están entrenados para escucharlo.  Concer a Dios no es lo mismo que conocer de Dios, conocer a Dios nace de una "relación" con Él, conocer de Dios nace de una "doctrina".  No significa que la doctrina sea mala, de ninguna manera, pero nadie conoce la sana doctrina, sin conocer al autor de las Sagradas Escrituras.

Jesús es la verdad y los que serán engañados son aquellos que no amaron la verdad (2Tesalonisenses 2:10-11), porque el amor es el motor del conocimiento, es por amor que conozco a aquellos que amo, es por amor que me intereso en sus necesidades y las quiero satisfacer, es por amor que aprendo a sacar una sonrisa de su boca, por amor me doy cuenta de lo que le gusta u odia, es por amor que conocemos a Dios, y es por conocerle que le amamos más, porque el que no ama, no conoce a Dios (1Juan 4:7).


El pecado de David


El pecado del hombre conforme al corazón de Dios.

El pecado de David. 

Aconteció al año siguiente,  en el tiempo que salen los reyes a la guerra,  que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá;  pero David se quedó en Jerusalén (2Samuel 11:1).

Cuando David tenía la responsabilidad de dirigir a Su pueblo y llevarlo a la victoria, cuando los reyes debían estar en el campo de la batalla, él se quedó en casa… este fue el inicio de su debacle.  

El pecado de David nació en el ocio, cuando obvió sus responsabilidades y antepuso su placer ante su obligación. Desde la terraza de su casa sus ojos se posaron en aquella mujer, y jamás volvió a ser el mismo.  El adulterio, llamó al engaño… el engaño llamó a la traición y por último la traición trajo el asesinato.  David… aquel gran rey de Israel, llamado por Dios para ser Su siervo fiel, de quien se dijo que tenía un corazón conforme al corazón de Dios, ungido desde muy joven, lleno del Espíritu Santo, estaba allí... obrando como cualquier inicuo, impío y se había convertido en un asesino. Urías había sido un hombre fiel hasta la médula, vivía por su rey, y estaba dispuesto a morir por él, no obstante, aquel hombre… el rey David, al que servía ciegamente le traicionó sin misericordia mandándolo a la muerte.  

Más tarde David se arrepiente y su pecado es remitido (2Samuel 12:13)… sin embargo, las consecuencias de ese desliz, lo persiguieron como pesadillas todos los días de su vida, terminando con la destrucción de sus hijos.  El pecado de David fue remitido o redirigido a su familia y a su pueblo; porque no hay nada en este mundo que hagamos que no traiga resultados, porque todo lo que el hombre siembra… eso cosecha (Gálatas 6:7) y porque David despreció aquellas cosas que estaban bajo su responsabilidad, por lo tanto, también las consecuencias de su pecado recayeron sobre ellas.

Tengamos cuidado del ocio, procuremos cumplir con nuestra responsabilidad cuando tenemos que hacerlo, la familia es importante... cuidémonos del pecado, huyamos de él, porque aunque seamos llenos del Espíritu Santo como lo era David, o tengamos aquella unción que nos hace dominar osos y leones, o incluso si Dios mismo ha declarado que tenemos un corazón conforme al suyo, el pecado siempre es más poderoso que aquel que no está haciendo lo que debe de estar haciendo… el pecado siempre será más poderoso que aquel que no está haciendo la voluntad de Dios.


Si se humillare mi pueblo...

 Entonces, Dios nos oirá...

Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos;  entonces yo oiré desde los cielos,  y perdonaré sus pecados,  y sanaré su tierra (2Crónicas 7:14).

Invocar al Señor nos hace Su pueblo... pero no es suficiente...  Dios quiere que nos humillemos delante de Él, reconociendo que no podemos ser independientes, que sin Él nada podemos hacer (Juan 15:5).  Humillarnos significa dejar de ser nosotros mismos para que sea Él el que gobierne en nuestros corazones; tomar por Él nuestra cruz cada día (Lucas 9:23) y depender totalmente de Su voluntad.  Así mismo debemos vivir en oración, es decir platicándo con Dios cada día, reforzando nuestra relación con Él, no solamente oraciones de petición, pues hasta los impíos muchas veces las hacen... debemos platicar con Dios, ser sinceros exponiendole nuestro corazón, esperando y poniendo atención en Su respuesta (Salmos 5:3).  Cuando somos sinceros, podemos reconocer nuestros pecados... y cuando hablamos con Dios podemos conocer Su corazón, ver su rostro de alegría o tristeza, aprobación o cernsura y entender las cosas que no le agradan; por lo tanto, tendremos la necesidad de convertirnos y cambiar aquellas cosas de nuestra vida que le ofenden.  Es aquí donde podremos adquirir la gracia para convertirnos de nuestros malos caminos, porque anhelaremos agradar al Señor con todo nuestro corazón.

Entonces y solamente entonces Dios oirá nuestro clamor y peticiones, oirá nuestras necesidades y perdonará nuestro pecado, porque Su misericordia es nueva cada mañana (Lamentaciones 3:22-23)... y no solo eso... Él hará que nuestra tierra sea próspera, dé mucho fruto y seamos plantío de Jehová; Dios hará que todo lo que hagamos para trabajar sea bendecido, lo que significa que nunca nos faltará el alimento y estaremos verdaderamente seguros y felices.

Pueblo de Dios... Humíllate delante del Señor, Ora cada día esperando poder contemplar Su rostro, para convertirte de aquello que no le agrada y Dios oirá tus peticiones, te perdonará y te bendecirá abundantemente.


¿Música o Alabanza?

¿Es la música lo mismo que la alabanza y la adoración?

Muchas personas creen que la música es sinónimo de alabanza, sin embargo, la música es simplemente un arte, y la alabanza es el fruto de un corazón asombrado por Dios, son las palabras que salen de la boca de alguien que admira al Señor, es el fruto de labios que confiesan Su nombre (Hebreos 13:15).  Por lo tanto la alabanza no necesariamente requiere de música.  Otros confunden la adoración con la música suave en ritmo y volumen, sin embargo la adoración es también una actitud que sale de un corazón que ama a Dios, es humillarse y postrarse delante del Señor, es actuar por amor como un perro lame la mano de su amo, eso es adoración (la palabra griega para adoración se refiere al perro que lame la mano de su amo). 

La música es simplemente un adorno que puede envolver con canciones lo que queremos decir al Señor, es como la envoltura del regalo que queremos darle al Ser Supremo; hay diversas envolturas dependiendo de la ocasión, así mismo hay distintos tipos de música para cada momento.   No obstante, recordemos que la envoltura solo sirve para dar una buena impresión, pero tiene que quitarse para abrir el verdadero regalo que trae en su interior, porque el regalo es lo importante.  

A Dios lo que le interesa son nuestras intenciones (Mateo 6:4; 6:6), nuestro corazón... ¿porqué le alabamos? ¿porqué le adoramos?  ...¿será que porque nos inspira el ritmo, la melodía o porque nos inspira el Señor? 

Lo más importante son las palabras que salen de nuestro corazón, pues lo que Dios quiere es oír nuestra voz (Cantares 2:14).  La música se inspira en el alma y depende del gusto del músico y del público, por ello es tan difícil definir un tipo de música cristiana. Pero Dios que conoce los corazones (Hechos 15:8 1ra Parte), conoce nuestras intenciones, conocerá también nuestra alabanza y adoración, por lo tanto purifiquemos nuestras intenciones y entonces alabemos y adoremos a Dios como Él quiere.