Límites

Cuando los caminos corren a los lados del abismo, lo mejor y más seguro es ponerle buenos límites y entre más lejos estés de aquellos límites, más lejos estarás también de resbalar.

Límites que nos libran del riesgo de caer en los precipicios de la muerte...    límites que impiden que camines hacia donde tú no deberías... límites que parecen  desperdicio de recursos o poco útiles para aquellos que con gran pericia y experiencia pueden manejar sin resbalar por la ladera... límites que pueden librarte de accidentes aparentemente imposibles... límites ridículos para aquellos que se creen invencibles...

Límites que pueden ser la única razón por la que seas acusado de un inútil caminante.  Y aunque tal vez hoy te critiquen... o quizás hasta se burlen por su causa, mañana estarás agradecido por haber forjado aquellos topes que serán vida y paz a través de tu corta andanza en este mundo.

Pon como tus límites los mandatos del Señor... limítate a ti mismo aquellas cosas que puedan desviarte hacia el pecado, o incluso simplemente hacia tu ego...  no te acerques ni una yarda a sus fronteras... aléjate de estar en la ladera... y verás prosperidad en tu camino y nada te hará caer en el abismo.

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Josué 1:8.




El reino de tinieblas

La oscuridad no es el pecado, ni las tinieblas la maldad, pero si que las mantiene bien vivas con sus mañas destructivas.
Porque toda maldad se reproduce entre las sombras y el pecado se alimenta entre lo oculto de la oscuridad.
El reino de las tinieblas es hacernos ciegos al pecado y ocultarnos la Verdad... esconder aquella imagen que el espejo solo muestra con la luz... esconder ante nosotros los portillos donde el enemigo pueda entrar como el dueño por su casa.
Pero la luz muestra lo asqueroso para tenerlo en la mira y limpiarlo de inmediato.
Por eso aquel que quiere hacer lo malo, para nada, ni que estuviera así de loco se acercaría un poco hacia la luz (Juan 3:20).
Por tanto acerquémonos a la luz con el propósito de quitar aquello que es desagradable,y ser limpios para Dios,  Derrotando así en la vida el reino del averno y las tinieblas.

Carta de un ex-pastor

Cuánto me esforcé para no ver lo que estoy viendo con asombro...
Cuantas noches de desvelos... cuánta lucha espiritual...
Me puse al borde de la noche enfrentando tus demonios con ahínco y esperanza...
Cuántas oraciones e ilusiones se perdieron en intentos infructuosos por mostrarte que la noche es atractiva, pero que nosotros somos de la luz...  cuánto llanto derramado en la alfombra de mi alcoba, donde hablaba de tus grandes aflicciones que sufrías por montones...
Hice míos tus dolores, cargué tus cargas cuanto pude, le di la espalda hasta mis hijos y eso en muchas ocasiones...
Ver tu vida como nunca deseé, me hace arder el alma y me desgarra el sentimiento.
Te has mofado del pecado... te has reido de aquella santidad que antes con amor yo te mostré.  Te dejaste dominar por el aborto, te dejaste absorber por el alcohol, te casaste con la fornicación, y te abrazaste al adulterio.
Pero no creas que he perdido la esperanza...  no me he dado por vencido todavía... tal vez ya no sea tu pastor, pero te estaré llevando en oración.

... y nunca olvides que donde quiera que me busques siempre estarán mis brazos bien abiertos para ti.
 

Amigo de pecadores

Amigo de pecadores

Les presento a mi amigo...


El más dulce que cualquiera pueda conseguir...  con él tenemos lo mejor de las conversaciones... nos contamos cada cosa y cada plan... es, y lo digo sin dudarlo, mi mejor confidente de emociones.

Juntos, siempre caminamos hacia el frente... compañero de andanzas y aventuras... se llama Jesús.  Por naturaleza es muy rico y poderoso, y aún así se pone a mi nivel... y a pesar de mí, me sigue amando sin ninguna condición...  me abraza cuando más lo necesito...  lo dio todo incluso cuando nadie daban un centavo por mi causa.


No escatimó su propia vida para darme salvación... a mí, que lo pude haber vendido sin pensarlo... a mí, que no tengo nada que ofrecerle, ni mucho menos para darle... a mí, que soy lo peor de la más vil, hipócrita y malvado, orgulloso y descarado... a mí, que soy un triste pecador.

El amigo que me tiende su mano cada día y cuando caigo me levanta una y otra vez... el que bien ha sido fiel y me acepta como soy...  no tiene miramientos en darme un fuerte abrazo... es fiel conmigo como nadie... Él es santo y yo al contrario... el es justo y yo torcido... Él es rico y yo un mendigo...  y aún así sigue siendo mi dulce y gran amigo...  mi mejor amigo.
¡El amigo de pecadores!

Él está dispuesto a ofrecerte su amistad, si te interesa y cumples con los requisitos de ser un impío y pecador, solo dícelo y él con gusto te recibirá.  


Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. (Lucas 7:34)





Lo dices por ti mismo?

Lo dices por ti mismo?

Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?
Juan 18:34


Pedro supo que Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios viviente, después de tres años de conocerle, vivir con Él, conversar con Él cada día, ser su compañero y su amigo...  el Espíritu de Dios se lo reveló hasta entonces, pero Pilato solo podía preguntarse si verdaderamente lo era, sin entender lo que eso significaba... no le conocía para nada... solo había oído hablar de él.   Sabía quién decían que era, pero no lo creía... lo sabía, pero no por experiencia propia. 

¿porqué dices que Jesús es el Cristo?  tal vez porque te vendieron la idea en la iglesia a la que asistes...  o porque te tocó la suerte de nacer en un país que se dice "cristiano" donde nadie dice lo contrario...  posiblemente porque te convencieron de que así era... quizás lo dices porque tus padres lo dicen o porque el pastor lo declara constantemente desde el púlpito... Acaso lo crees porque quieres tener una religión en la vida donde se tengan normas morales, porque tus padres así te lo decían... o porque has escogido ser cristiano y eso es todo...

Pero, ¿solo lo sabes o verdaderamente lo crees por experiencia?   ¿Lo has oído de oídas o lo conoces por relación?
¿Has oído de su majestad y autoridad o le conoces a Él en persona? ¿has visto su gloria y poder o solo te lo han contado? ¿has experimentado el  perdón y la misericordia de Dios o simplemente te han enseñado que levantando tu mano te has convertido en su hijo? ¿has vivido la intimidad con Él o sencillamente lo conoces como un Dios de congregación e iglesia?  ¿has sentido su presencia o solamente has experimentado sensaciones provocadas por la música?
¿Dices que Jesús es el Cristo por ti mismo o quizás otros son los que te lo han dicho?

Jesús es verdaderamente el Cristo, y eso debe ser una revelación personal, una seguridad en tu corazón, una convicción que nace de conocerle.   ¡Conoce a Jesús y lo creerás!

¿y ustedes quién dicen que soy yo? (Mateo 16:15)




Para colmo de males

Agua en el desierto

…Y para colmo de males  ¡el agua es amarga!

Éxodo 15:22-23  E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.

Siempre llegan esos días en que parece que Dios te ha abandonado…  esos días en que cruzas los desiertos más intensos de tu vida, la provisión se esfuma en tu bolsillo, el cansancio y la impotencia por aquella gran sequía te succiona el alma y desanima…  esos días de la sed más aguda que has tenido, donde el sol abrazador evapora cada gota de tus fuerzas…  ese día en que piensas que todo cambiará, que el desierto pronto acabará y miras el agua a lo lejos de tu senda,  un lago que ilusiona, una poza que te hace pensar que es la respuesta de tus oraciones, la respuesta a tus necesidades, deseando sumergirte en sus aguas y saciar aquella sed que te atormenta…  no obstante te das cuenta que solo eran quimeras… puras ilusiones, porque para colmo de los males ¡el agua es amarga!    Tu decepción es evidente, los pensamientos te defraudan y tu fe se desmorona…  llegas a quejarte de tu suerte, piensas que en el cielo alguien se está burlando de tu triste desventura.   

Pero todo lo contrario a lo que ves en evidencia, hay alguien que está llevándote hasta allí para ayudarte… que te mueve hasta esas situaciones porque tiene algo para darte… alguien que puede cambiar las peores escenarios… alguien que puso esa poza en tu camino para bien, para demostrarte que siempre está contigo, para alimentar tu fe y no para destruirla, para darte agua en el desierto… alguien que te ha llevado donde encuentres lo imposible, para mostrarte lo increíble… alguien que cambiará esa amargura en la mejor de las dulzuras; el Todopoderoso, El mismo Dios de ayer, hoy y por los siglos. Ese Dios que prometió que NUNCA te abandonará.
  

El mensaje de Jesús

Más que en un mensajero conviértete en el mensaje de Jesús

El mensaje de Jesús fue más allá de confrontaciones con los fariseos, más allá de frases célebres, de enseñanzas, de parábolas, de doctrina y de clases magistrales...  El mensaje de Jesús fue más allá de hacer milagros, muertos resucitados, sanar enfermos, limpiar leprosos, y demostrar un poder inigualable... fue más allá de dictar palabras como quien tiene autoridad... El mensaje de Jesús fue más allá del camino de la obediencia al Padre... fue muchísimo más allá, hasta llegar al camino del Gólgota, El Camino Del amor supremo... el amor incondicional...
 el amor más pasional... El amor más grande que haya existido en la historia de la humanidad... ese amor que le llevó hasta la muerte más intensa y dolorosa...  ese amor que habló más que cualquier palabra que se haya dicho o inventado jamás.

El mensaje de Jesús fue "amor"...  amor en carne viva... amor del bueno... amor del verdadero...  El que nunca acaba... El que se entrega entero... El que no mira condiciones, ni se detiene ante el peor de los obstáculos...  ese amor que se plasmó en aquel madero.

Ahora... nos toca a nosotros nuestra parte del mensaje de Jesús...  pero más que un mensajero, seamos el mensaje.

Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
1 Juan 4:16

Lo importante

El apóstol Pablo no hizo todo lo que hizo porque quería ser "importante", hizo lo que hizo porque era importante para Dios y eso lo hizo a él "importante" delante de muchos.

No te esfuerces por ser alguien en esta tierra y que digan grandes cosas de tí... no propongas en tu corazón luchar por obtener la gloria de este mundo... no pongas tus fuerzas en conseguir la fama...  no sueñes el sueño de los grandes...  vive para Cristo, porque eso es todo en la vida, pon todo tu corazón en lo que Él quiere que tú hagas y "hazlo" como lo más importante de la historia y seguramente sin darte cuenta estarás haciéndote importante, pero en el reino de los cielos.

Filipenses 1:10 PDT. para que distingan lo que es realmente importante de lo que no lo es. Así ustedes estarán limpios y sin falta el día en que Cristo vuelva

de oídas

De oídas..

De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Job 42:5  

Ese hombre que había pasado por fuego y que había recibido un ataque directo del enemigo en su carne… aquel que en un instante lo había perdido todo, pero en un gesto de valentía y apremio, simplemente se inclinó ante su Dios y le adoró… ese valiente que pudo arrodillarse en la peor de las tormentas y no solo para pedir una solución… ese varón que pudo soportar el peso más intenso sobre su alma, declarando que el Señor se lo había dado todo y tenía el derecho de quitarlo… Ese hombre de fe, bien sabía, que Dios tenía todo el control.   Él sabía que Dios estaba con Él, que al final saldría purificado como el oro (Job 23:10), y que siempre tenía un propósito para todo (Job 1.22).  

Sin embargo, cuando Dios le habló finalmente, simplemente le mostró Su gloria y poder… se presentó reprendiéndole por no entender de Su grandeza… le humilló mostrando su falta de conocimiento acerca del Señor… nunca le explicó por qué había permitido que el enemigo le tocara, nunca le explicó qué haría de su vida en el futuro, no le dio palabras de aliento a su debilidad, ni le arrulló entre sus brazos…  pero Job entendió algo mejor; entendió que de oídas le había oído y que no lo conocía en realidad.  Porque la fe no se alimenta con palabras de aliento, se  alimenta con el conocimiento del Señor, que es el autor y consumador de la fe.  Job, Simplemente al escuchar cómo era su Señor; entonces entendió, no la razón de su tormento, ni el propósito de su pérdida… sino lo grande de Su Dios, lo eterno que Él era y la soberanía del gran Rey.

Cuando vengan los problemas, las tormentas y el dolor… cuando te alcancen las dolencias, los conflictos y aflicción… Cuando en medio de las pruebas todavía te preguntes el ¿por qué?...  la única respuesta es porque aún solo de oídas has oído hablar de tu Señor.  
Cuando conozcas la grandeza de tu Dios, no preguntarás el porqué de esas penas… no dudarás de la razón.

Solamente conoce la grandeza de tu Dios, entra en Su presencia y observa sus virtudes, escucha Sus palabras, y mira su poder; entonces como Job tus ojos se abrirán y un poquito más le conocerás, y verdaderamente le entenderás (Jeremías 9:24).    



Evangelio para los evangélicos

Evangelio para  los evangélicos...

Muchas veces creemos que porque ya llevamos muchos años en la iglesia, ya no necesitamos escuchar el evangelio... queremos oír profundidades de acuerdo, según nosotros, a  nuestra edad espiritual; queremos escuchar de escatología, usamos la  hermenéutica, buscamos entender lo más escondido de los secretos de la Biblia... creemos que ya no somos niños que toman leche, nos sentimos padres espirituales, los mejores y los más grandes siervos de Dios, no obstante, seguimos siendo pecadores (Romanos 3:10), y no podemos negarlo (1Juan 1:8). 

Y si el evangelio es para que los pecadores se arrepentan...  mientras yo siga siendo pecador, seguiré necesitando el evangelio del Señor y por lo tanto tendré que seguirme arrepintiendo delante del buen Dios (Marcos 1.15).

No quiere decir que tenemos que aprender de nuevo los rudimentos de la doctrina de Cristo (Hebreos 5:13-14;6:1-2) si ya los sabemos, pero que los recordemos y los practiquemos cada día de nuestra vida.

Examinemos nuestros corazones engañosos y busquemos el don del arrepentimiento cada día, porque cada día seguimos siendo pecadores.



 



Por Envidia

Por Envidia

Llamaron a Jesús hijo de fornicación (Juan 8:41), decían que estaba poseído por Beelzebú (Mateo 3:22), y que por su nombre echaba fuera los demonios (Mateo 12:24), que estaba endemoniado (Juan 8:48,52), que era el mismísimo Beelzebú (Mateo 10:25), otro día dijeron que estaba fuera de sí (Marcos 3:21), le llamaron pecador (Juan 9:24) y que no procedía de Dios porque no guardaba el día de reposo (Juan 9:16), lo llamaron mentiroso, engañador (Mateo 27:63) y farsante, le atraparon como a un ladrón (Marcos 14:48),  le condenaron, declarándole ser digno de muerte (Marcos 14:64), pero en realidad lo estaban matando porque le tenían “envidia” (Marcos 15:10)...  esa envidia que envenenó sus pensamientos, pintando el carácter del Señor a su antojo, con el fin de destruir Su testimonio, concibiendo mentiras que brotaron de la ira provocada en sus ilusos corazones… manipularon las verdades y maquinaron pensamientos de venganza contra Él, debido al daño recibido en sus propios egos…  la mentira se convirtió en su mejor aliada, las verdades a medias en sus mejores testigos… se unieron contra el Santo sencillamente por los celos, porque Jesús tenía muchos más seguidores que los suyos, mejores hazañas y más grandes proezas que sus logros.

Esa envidia que de la misma manera irradia a muchos hoy en día por aquellos que saltan a la palestra de la gloria, y que son coronados por la fama… envidia que les lleva a constantemente hablar mentiras y verdades pero “a medias”, con el fin de destruirles…  envidia que los quema por adentro, llamándole falsamente un “celo santo por Jesús”… envidia por pastores y ministros que salen en la tele… envidia por iglesias alfombradas con butacas… envidia por evangelistas que manejan coches de último modelo… envidia por aquellos que la cruda realidad son mejores y más prósperos que ellos.


No te contamines con sus voces, sus palabras tienen dobles intensiones, es la envidia que carcoma a sus huesos (Proverbios 14:30), la que mueve sus razones, pues predican con oscuras pretensiones, porque es necesario que sepamos que algunos predican a Cristo por envidia (Filipenses 1:15), porque sienten que están en una competencia, y que lo mejor es ponerle zancadilla a los que van adelantando la disputa.


Cuando Dios hace milagros... pero en otros

Cuando Dios hace milagros… pero no en ti

Tal vez eres tú uno de esos cristianos que ven pasar los milagros en la vida de otros, pero estos nunca llegan a ti.   Sientes que Dios tiene preferencias y que tú no eres uno de los favoritos… ves pasar por la vida a aquellos que se glorían de lo que Dios ha hecho por ellos con fantásticas y asombrosas historias… pides y no recibes… buscas y no encuentras… llamas y no te abren.

Has llegado a creer que Dios no te escucha… has pensado que el Señor se ha olvidado de ti… te sientes abandonado y lo peor es que sabes que no tienes a dónde ir sino es al Señor tu Dios.

Pero, los héroes de la fe de Hebreos 11, aunque tuvieron mucho fruto de la fe que tenían, nunca recibieron lo prometido (Hebreos 11:39)

¿no te has dado cuenta que no tienes que ver milagros para amar a aquel que murió por ti, e hizo el milagro más impresionante dándote la vida eterna, que perdonó todas tus iniquidades y te rescató del agujero profundo del pecado?

¿No te has dado cuenta que los milagros son para que los pecadores se arrepientan, pero muchos no lo hacen (Mateo 11:21)?

¿No te has percatado que los que no vieron pero creyeron son más bienaventurados (Juan 20:29)?

No te detengas en ver los milagros que Dios hace en otras personas ¡Vive y goza el milagro de la vida eterna que Dios ha puesto en ti!  ¡aprovecha el regalo de la amistad que Dios te ofrece!... observa las promesas del Señor tal como Abraham, que creyó que su descendencia sería innumerable como las estrellas y recibió un solo hijo de esa promesa, pero por creerlo fue llamado amigo de Dios y vio el día del Señor (Juan 8:56).  Dios te ama a ti, y eso es lo que cuenta; ¡sigue adelante!




El que no ama... no conoce a Dios

El que no ama, no conoce a Dios

Puedes saber mucho de las Sagradas Escrituras, tener amplios conocimientos de griego y hebreo, cientos de horas de estudio de la Biblia, Escatología, Hermenéutica y miles de versículos de memoria…  puedes formar parte de la congregación más santa de todas, quitarte todos los placeres de la carne, practicar la abnegación y cumplir con todas las leyes y reglamentos habidos y por haber…  puedes vestirte recatadamente, comer solamente lo que levítico tiene permitido que comas, guardar el sábado o el domingo…  puedes hablar en lenguas, caer en el Espíritu Santo en los cultos y cantar como los ángeles o tal vez tener la fe más inmensa, esa que mueve las montañas, que sana a los enfermos, e incluso que levanta hasta los muertos, esa fe que te da muchos réditos en la vida o a lo mejor, tener el grado académico de doctor en teología… pero, si no tienes amor, de nada te sirve (1Corintios 13:1-3). 

Jesús nos amó, y lo demostró entregando Su vida por nosotros, que no lo merecíamos; por lo tanto, cuando nosotros amamos, entregamos nuestra vida por otros que no lo merecen, nos negamos a nosotros mismos por aquellos que nos han pagado mal, que han sido desagradecidos, que se olvidan de nosotros, que ni nos toman en cuenta cuando deberían, que no nos siguen ni van a nuestra iglesia, aquellos que nos dan la espalda constantemente, esos impíos que lo que merecen es la muerte.

Pero el amor es “fruto”, no “obligación”, ni se produce con esfuerzo… no se produce dando nuestra sangre o dinero por otro…  es simplemente producto de “conocer” a Dios (1Juan 4:7-8), no de conocer de Dios, que no es lo mismo; porque puedo conocer lo que se dice del rey de España en los periódicos, las revistas, los libros, los historiadores y hasta de su propia esposa, pero no lo conozco hasta tener una relación con él; así mismo, puedo conocer de pasta a pasta lo que dice Dios en Su Palabra, pero no lo conoceré hasta tener una relación personal con Él, y no tendré amor hasta conocerle.   

No andes creyéndote la única y verdadera iglesia del Señor, porque si no amas, no eres nada; busca “Conocer a Dios”, eso es todo.  Porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.  El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor  (1Jn 4:7-8), y para ver el Reino de los cielos, debes haber nacido de Dios (Juan 3:5-7), no de una congregación en específico.  

Examinémonos a nosotros mismos y si no amamos todavía, conozcamos a Dios, teniendo una relación personal con Él, hablándole constantemente y esperando escuchar sus respuestas.


Entonces ¿Quién podrá salvarse?



Entonces ¿quién podrá salvarse?



Y los que oyeron esto dijeron: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Lucas 18:26

Cada palabra… cada oración que ha quedado plasmada en ese libro maravilloso que llamamos Palabra del Señor…  cada regla y lineamiento… cada observación…  cada libro y mandamiento… cada carta y cada verso… están especialmente diseñados para que el hombre que se examina a sí mismo, el que busca la verdad… aquel hombre que lo que quiere es agradar a su Creador…  termine haciendo la pregunta que hicieran los discípulos que estaban con Jesús en aquella ocasión: ¿quién, pues podrá tener la salvación?

Porque cuando vemos que el requisito es la perfección, y nos damos cuenta que el pecado nace en la intención… que no podemos ser santos como pide el Señor… que no podemos ser justos pues lo que tenemos es impiedad de corazón…  lo único que podemos hacer es darnos cuenta que es imposible realizar lo que allí nos manda nuestro Dios.   No podemos amar al enemigo, ni mucho menos perdonar… pues la realidad es que no podemos vivir dejando de pecar.


Si el antiguo testamento tenía duros mandamientos… el nuevo lo puso más difícil pues nos dijo que era incumplimiento aún tener pecado de solamente pensamiento.

Pero para Dios no hay nada imposible, nada hay difícil para Él… y lo que era irrealizable para el hombre, en la cruz Jesús lo alcanzó.


Lo imposible transformándose en posible…  lo inadmisible tornado en aceptable… la quimera en una realidad… nuestra pregunta respondiéndose en la cruz.   


Jesús contesta nuestra duda en el madero…  Gracias Cristo por amarnos al morir en el Calvario… por llevar nuestros dolores y falencias… por cambiar nuestro futuro y reemplazar nuestro final...  hiciste posible lo imposible y transtornaste lo que en verdad nos merecemos.

La respuesta es Juan 3:16, porque de tal manera amó Dios al mundo que entregó a Su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él crea, no se pierda más tenga vida eterna



El muchacho de los cinco panes




Mejor dar que recibir

Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? (Juan 6:9) 

Es gracioso… o más bien dicho “preocupante” que entre tantas personas nadie tuviera aunque sea una galletita para compartir, y que solamente este muchacho que dio aquellos cinco panes y dos pescaditos, que obviamente eran el almuerzo que su madre previsora le habría preparado, hubiera compartido todo lo que tenía con los que allí se encontraban. 

Es mejor dar que recibir (Hechos 20:35) y esta multitud solamente “recibió”  …recibió nada más una buena comida… un buen milagro que pasó y llegó a formar parte de sus recuerdos, porque al finalizar la tarde, Jesús se escondió de ellos (Juan 6:15).

Sin embargo, aquel que compartió pudo ser testigo del milagro de la multiplicación de sus bienes abundando para bendición de otros, sintiendo la satisfacción de haber servido de vaso para alimentar a muchos; porque aquel que da siempre recibe (Lucas 6:38) y tendrá su respectiva recompensa en los cielos; además de haber comido todo lo que quiso de aquel milagro.

Es lamentable ver gente que siempre reclama y se queja de que les pidan algo en las iglesias… no tienen corazón para compartir... son avaros...  solo quieren recibir pero no quieren dar... creen que al darlo todo se quedarán sin nada, pero eso no es así porque el corazón del que da, aunque no espera nada a cambio, siempre recibirá… nunca quedará desamparado.  Y aquel que solamente va a una iglesia para recibir, recibirá lo que busca pero al final Jesús se esconderá de él, como lo hizo con esta multitud.

Seamos dadores… compartamos lo que Dios nos ha dado, porque hay una mayor bienaventuranza en aquel que da, que en aquel que recibe.