Para colmo de males

Agua en el desierto

…Y para colmo de males  ¡el agua es amarga!

Éxodo 15:22-23  E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.

Siempre llegan esos días en que parece que Dios te ha abandonado…  esos días en que cruzas los desiertos más intensos de tu vida, la provisión se esfuma en tu bolsillo, el cansancio y la impotencia por aquella gran sequía te succiona el alma y desanima…  esos días de la sed más aguda que has tenido, donde el sol abrazador evapora cada gota de tus fuerzas…  ese día en que piensas que todo cambiará, que el desierto pronto acabará y miras el agua a lo lejos de tu senda,  un lago que ilusiona, una poza que te hace pensar que es la respuesta de tus oraciones, la respuesta a tus necesidades, deseando sumergirte en sus aguas y saciar aquella sed que te atormenta…  no obstante te das cuenta que solo eran quimeras… puras ilusiones, porque para colmo de los males ¡el agua es amarga!    Tu decepción es evidente, los pensamientos te defraudan y tu fe se desmorona…  llegas a quejarte de tu suerte, piensas que en el cielo alguien se está burlando de tu triste desventura.   

Pero todo lo contrario a lo que ves en evidencia, hay alguien que está llevándote hasta allí para ayudarte… que te mueve hasta esas situaciones porque tiene algo para darte… alguien que puede cambiar las peores escenarios… alguien que puso esa poza en tu camino para bien, para demostrarte que siempre está contigo, para alimentar tu fe y no para destruirla, para darte agua en el desierto… alguien que te ha llevado donde encuentres lo imposible, para mostrarte lo increíble… alguien que cambiará esa amargura en la mejor de las dulzuras; el Todopoderoso, El mismo Dios de ayer, hoy y por los siglos. Ese Dios que prometió que NUNCA te abandonará.
  

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