victoria sobre el reino de las tinieblas



Victoria sobre el reino de las tinieblas.

Los enemigos se han hecho poderosos, el imperio de la oscuridad se ha colocado en posición de ataque, las tinieblas de este siglo se han posesionado de algunos de nosotros, unos ya no saben hacia dónde ir (Juan 12:35), otros están ciegos y han caído en los hoyos que les han puesto como trampa a sus pies, sus ojos se han vuelto codiciosos, (Mateo 6:23) han perdido el entendimiento (Salmos 82:5) y se han escondido del Señor (Isaías 29:15), como si semejante cosa pudiera ser posible; y hay aquellos que se excusan sin sentido lavándose las manos cual Pilato…  

Pero nuestras tropas están listas, pues tenemos la gloria del Señor a nuestra retaguardia; estamos listos para enfrentar al imperio de la muerte, y vencer a las tinieblas con la luz, confesando cualquier cosa oculta en nuestra vida (1Juan 1:9).  Hemos preparado nuestras armas, y nos hemos vestido para la batalla; hemos puesto nuestra confianza en el Señor Dios Todopoderoso (Isaías 50:10), compartiremos nuestro pan con el hambriento (Isaías 58:10), apartaremos nuestros ojos de maldad (Mateo 6:22), tomaremos nuestra cruz y seguiremos al Señor (Juan 8:12), porque Él nos librará del poder de las tinieblas (Colosenses 1:13), porque Él y solamente Él es la luz que hará huir a la gran oscuridad.      

Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. Isaías 58:8. 

Tesoros en el Cielo



TESOROS EN EL CIELO.


Las riquezas que se invierten en activos, ganan más riquezas… pero las riquezas que se gastan en pasivos, se pierden como el agua entre los dedos.


Así mismo, las riquezas de los cielos pueden invertirse en los activos de obras que no tengan remuneración aquí en la tierra, obras que queden grabadas en los libros de los cielos, o bien gastarse en pasivos que se perderán en el fango de la gloria pasajera.


Vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres (Lucas 18:22) dijo Cristo a aquel muchacho, como clave de invertir sus tesoros en el banco de los cielos.  Porque el dinero de la tierra no tiene valor alguno hasta que lo usas como obra para gloria del Señor.   Sin embargo, si vendes todo lo que tienes dándolo a los pobres, sin un ápice de amor al realizarlo, ten en cuenta que has gastado en pasivos sin sentido (1Corintios 13:3) pues de nada te ha servido; porque el precio del amor es como el oro en las finanzas; y el amor es el activo más valioso de los hombres en la tierra, que quieren invertir en el banco de los cielos.


Invierte en el banco de los cielos, poniendo tu corazón en las cosas de arriba, no en las de la tierra (Colosenses 3:2), no buscando tu gloria sino la de Dios, porque donde está tu tesoro, allí está tu corazón, y si tu tesoro está en Dios, tendrás riquezas eternas.


Unidos en la obra de Cristo


Unidos

Creemos que hemos descubierto la limonada... Teólogos y semi-teólogos creyendo que tenemos la mejor revelación y que solo a nosotros Dios nos confía Su Palabra…
hablamos mal de aquellos que no creen como nosotros, tildamos de lobos a aquellos que nos caen mal o que tal vez envidiamos; usamos nuestras doctrinas como mercadeo, ofreciendo un producto “exclusivo”.
Pero…  si la Palabra es Jesucristo… entonces Su Palabra es infinita
…y si Su palabra es infinita, su conocimiento es eterno…  y si su conocimiento es eterno y nosotros tan insignificantes en tiempo y sabiduría, entonces ¿cuánto podemos conocer de Él?
¿cuánta revelación podemos llegar a obtener en nuestra vida tan corta?
¿Quién puede decir que tiene la suprema revelación?
¿Quíen puede saber cómo es el tiempo de la muerte, si nunca ha estado allí?, puede ser que estemos como dormidos o adorando todo el tiempo, ya sea en el cielo, en alguna forma de cuarta dimensión o simplemente en suspenso, esperando la resurrección. Porque lo importante es la vida eterna que Jesús nos ofreció.
Celebrar un día especial o no celebrarlo, comer una comida o no hacerlo…
Usar instrumentos musicales o no usarlos; tocar un tipo de música o no hacerlo, cubrirse la cabeza en oración o simplemente orar sin cesar en todo tiempo... si es que lo hacemos para el Señor (Romanos 14:6).
Algunos ya se ubicaron en su forma de pensamiento, otros no saben ni qué pensar.

Sin embargo, lo que no podemos cambiar es que solo por medio del Señor Jesucristo podemos llegar al Padre, solo Él es el mediador… ¡solo en Él hay salvación!
Por tanto, unamos nuestras fuerzas… en lugar de separarnos por la forma de pensar o de hacer nuestros cultos… unámonos contra las huestes del maligno; prediquemos al Señor Jesús como Dios nos lo haya revelado; pero prediquemos la salvación al mundo que se pierde más y más en el fango de las tinieblas; porque uno hará huir a mil pero dos a diez mil (Deuteronomio 32:30)…

No perdamos el tiempo hablando en contra de otros ministerios…
Tal vez no podamos ser unidos en la doctrina, pero sí en la santidad y en la obra…
Tal vez no podamos ser uno en el pensamiento, pero sí en el Señor Jesucristo…
Unidos podemos ser luz, unidos podemos ser las manos de Dios en la tierra; y solamente unidos seremos testimonio de que Jesús fue enviado verdaderamente, y el mundo creerá.

…para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. Juan 17:21