La Oración y las necesidades

Orando por tus necesidades

A veces consideramos "necesidades" todas esas cosas que no lo son, creemos que tener comodidades, tecnología de punta, éxito y buena educación son lo más importante que hay en la vida; nos dedicamos a pedir tantas cosas que en realidad no son necesarias, que nuestras oraciones nunca salen más allá del techo de nuestra casa, pues solo pedimos para nuestros deleites (Santiago 4:3).  ...y precisamente por esto fue que el Señor tomó un momento de su vida y lo plasmó en las Escrituras, para enseñarnos a orar, enseñándonos a pedir principalmente por nuestras necesidades básicas.   

Jesús dijo: Vosotros,  pues,  oraréis así:  Padre nuestro que estás en los cielos,  santificado sea tu nombre.   Venga tu reino. Hágase tu voluntad,  como en el cielo,  así también en la tierra. El pan nuestro de cada día,  dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.  Y no nos metas en tentación,  mas líbranos del mal;  porque tuyo es el reino,  y el poder,  y la gloria,  por todos los siglos. Amén. Mateo 6:10-13.

Primeramente el Señor nos hizo ver que somos protegidos y amados por un buen Padre, haciéndonos sentir seguros en su regazo, que estamos viviendo en Su casa y formando parte de Su hogar, pudiendo acceder a todo lo que Él tiene, con la confianza de poder pedirle por aquellas cosas que son verdaderamenente una "necesidad".   Aprender a pedir, reconociendo la necesidad desesperada de que todo esto se acabe y venga el Reino poderoso de nuestro Dios, dejando a un lado los apegos de este mundo y anulando en nuestra vida el espíritu de la esposa de Lot, que no pudo dejar sus cosas y vio para atrás convirtiéndose en aquella estatua de sal.    Así mismo por la necesidad de que el Todopoderoso tenga el control haciendo Su voluntad en nuestras vidas, que dependamos totalmente de que se haga Su voluntad y no la nuestra, dejando de anteponer nuestros deseos a los Suyos.  Obviamente, también nos enseñó a clamar por la necesidad básica del alimento, ya que sin éste no podríamos vivir.   Y por útlimo, el Señor puso como necesidad básica aquellas que muchos olvidamos incluir en nuestras peticiones, la necesidad de ser perdonados y la necesidad de huir del pecado en la tentacion, porque ser perdonados es más importante que el alimento material, pues de esto depende nuestra vida eterna, pero ante todo, que Dios nos ayude a evitar las tentaciones es primordial, pues es en ellas donde al ceder caemos en el pecado y perdemos coronas eternas que jamás recuperaremos aunque venga el lavacro del perdón a nuestras vidas.

Oremos... pero, por nuestras necesidades básicas y hagámoslo confiadamente pues nuestro Padre que está en el cielo oirá, se conmoverá y verdaderamente responderá.


¿Porqué Dios te envió al mundo?

La obra de arte del maestro



Nada había escapado a su ingenio, era el último detalle que quería poner en su obra maestra, la última nota de la melodía, la última pincelada del lienzo, el detalle final que hacía diferencia entre todas sus demás composiciones.    El maestro había terminado su obra de arte, se detuvo a contemplarla… esbozó una pequeña sonrisa de contentamiento, contemplando por un tiempo los más mínimos detalles… suspiró por un segundo y se enamoró aún más de aquella creación que había salido de lo más profundo de su maestría y talento.  Tenía el deseo de que aquella invención fuera utilizada según había sido diseñada para beneficio de la humanidad, para ser la diferencia en el mundo, para mostrar lo grande que el artista había sido al construirla.   Nueve meses había tardado en plasmar en ella sus anhelos, nueve meses que pasaron como el aire, nueve meses de ir modelando inspiración en su diseño, nueve meses de poner empeño en su dulce y fiel empresa.

Pero como cuando el sol está cubierto por las densas nubes negras del olvido, que obstruyen y hacen ciegos esos rayos refulgentes del astro poderoso, muchas veces esa obra permanece en el desván de la rutina y la costumbre, tal vez por ignorancia o por la falta de esperanza, pero Él aún sigue confiando con afán, que aquella obra de sus manos cumpla al fin aquel propósito por el cual con tanto esmero creó con diligencia. 

Somos creados por el rey del universo, el artista más glorioso del tiempo de los tiempos… nadie en todas las edades ha sido tan sagaz y habilidoso, Él con todo empeño diseñó nuestro semblante, puso cada cosa en su lugar, ni siquiera el más minúsculo detalle, ni aún el más pequeño de una docena de lunares, nada le pasó inadvertido, aquello que hemos dado en llamar nuestros errores e imperfectos caracteres, Dios los puso allí porque eran parte del diseño de su magna inspiración para darnos el buqué que Él con tanto amor había esperado.


Porque tú formaste mis entrañas;  Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré;  porque formidables,  maravillosas son tus obras;  Estoy maravillado,  Y mi alma lo sabe muy bien.  Salmos 139:13-14.

Venimos a este mundo por que Dios nos puso aquí, nos hizo tal como Él quería, y nos dio todos los recursos para que cumpliéramos con cada cosa para la cual habíamos nacido.  Por lo tanto, Dejemos de dar vueltas al desierto y decidamos ir por el camino del propósito de Dios para nosotros, el aliento y la bravura de cambiar nuestra rutina en el fiero conquistar de nuestra tierra prometida.  

Derribados... pero no destruidos.



…Derribados, ¡pero no destruidos!


Llegaste a pensar que no podrías levantar los ojos otra vez, la vergüenza te azotó como cruel verdugo,  tu maldad era tanta que no tendrías oportunidad para levantarte otra vez, el sol se desvaneció en tus manos, y la derrota se convirtió en tu fiel compañera; tus ilusiones de grandeza se convirtieron en ceniza, el enemigo te pisoteó cuanto quiso, se burló de ti cuando en medio de tus lágrimas lamentabas tu fracaso… nunca olvidarás aquella escena, cuando caías como en cámara lenta, y tu destino momentáneo era el sucio y áspero suelo del camino, pero lo peor es que no era la primera vez.   Tirado y adolorido sin aire para continuar, solo podías observar hacia arriba a todo aquel que sin misericordia al pasar te pisoteaba, no había lugar a opción para caer más bajo, el fango y el estiércol cubrieron tu belleza y abolengo.  El enemigo te había derribado, y los crueles religiosos te observaban con desprecio, pues habías caído en el desierto.    Pero como le sucede a aquellos que tienen un Dios que levanta del polvo al pobre y al menesteroso del muladar, un Dios de misericordia, que no paga con la misma moneda que nosotros le ofecemos, ese Dios de los desdichados, el Dios de los que lloran, el Dios de aquellos por los cuales el mundo no daría un mísero céntimo, ese Dios te extendió su mano y aunque estabas bañado en inmundicia y tus vestidos eran puros trapos andrajosos, se agachó para abrazarte, su fuerza fue la tuya y poco a poco te dio el renuevo de tu alma.  


Si en la vida tu te encuentras otra vez en la misma prueba de ayer, si el Diablo y sus Secuaces, te han metido zancadilla y has caído nuevamente, cuando parece que es injusto volver a arrepentirte y esperar de Dios algún aliento, cuando van ya siete veces que eres empujado y derribado, siete veces cae el justo y vuelve a levantarse, pues mientras haya vida hay esperanza, y cada vez que el sol vuelva a salir por tu ventana, nueva es cada mañana Su gran misericordia.

Escapa por tu vida

!Escapa por tu vida!

Y cuando los hubieron llevado fuera,  dijeron:  Escapa por tu vida;  no mires tras ti,  ni pares en toda esta llanura;  escapa al monte,  no sea que perezcas. Pero Lot les dijo:  "No"... Génesis 19:17-18.

Lot se enamoró de la llanura verde y maravillosa de Sodoma, se encantó con las comodidades del lugar; la prosperidad y la gloria que ofrecía era espléndida y atractiva.  Era un valle construido por el Todopoderoso, con árboles frutales deleitosos, agua fresca que alimentaba gratis la vida de los que allí habían decidido residir.  

Como todo buen padre normal, quería lo mejor para su familia, quería darles todo lo posible para ayudarles para que su futuro fuera promisorio. Puso a su mujer posiblemente, en el mejor barrio de la ciudad, tal vez y con mucho esfuerzo logró poner a sus hijos en la más gloriosa escuela de la zona...  él no tendría miramientos para dar a su familia "todo".

Sin embargo, esas cosas que les llenaron la vida de comodidad, esos detalles que adornaban el ocio de sus vidas, esos logros motivantes, aquellos placeres delirantes que fácilmente se ofrecían a la vuelta de la esquina, esas cosas de la vida, de riquezas y deleites, atractivas y agradables, esa excelsa abundancia de todo lo mejor; llenó sus corazones y desvió sus ilusiones.

¿Acaso... es pecado mantener a tu familia en buenas condiciones? ¿acaso... la belleza es algo que deba ser fuertemente castigado?  ¿acaso... es destructiva una buena educación?  ¿acaso... no debemos buscar comodidad?

Tal vez no sea malo nada de esto, a lo mejor darnos un gustito no tenga nada de ofensivo para Dios, usar la mejor ropa no tenga un efecto destructivo en tu corazón;  pero decirle "no" al Señor cuando te llama a que apagues ese televisor... o decir que no quieres dejar la comodidad de tu casa para hacer Su voluntad... negarte a huir de la avaricia, con tal de buscar a tu Señor...  eso verdaderamente significa que la prosperidad ha dañado tu interior.

Lot ya no quería salir de allí, no quería el llamamiento del Señor, no quería dejar de ir al teatro por la tarde en su tiempo de descanso, no quería quitarles a sus hijos su futuro... no podía soportar el hecho de romper los logros alcanzados a nivel de sociedad... el llamado de "salir" se hacía más y más difícil con el tiempo.   Ese barrio se había hecho parte de su vida, esa casa era parte de su ser...  y esa vida había hecho de aquel justo hombre, un monigote de este mundo, que trayendo pudrición en su familia y corazón, arrastrándoles los había recogido a su entera voluntad.  

!Escapa por tu vida!  !Escapa hijo del Señor!  que este mundo y lo que ofrece, no dominen tu vivir... que este mundo y sus deleites, no te atrapen como a Lot...  !Escapa por tu vida! y si amas a los tuyos no te dejes dominar, por futuros promisorios, carreras de abolengo, artefactos sorprendentes o comer como un sultán.  
!Escapa por tu vida!  !Escapa por los tuyos! y cuando Dios te diga salid de en medio de ella pueblo mío para que no seáis partícipes de sus plagas, entonces tu obediencia sea más fuerte que el deleite y la dulce comodidad.