Amigo de pecadores

Amigo de pecadores

Les presento a mi amigo...


El más dulce que cualquiera pueda conseguir...  con él tenemos lo mejor de las conversaciones... nos contamos cada cosa y cada plan... es, y lo digo sin dudarlo, mi mejor confidente de emociones.

Juntos, siempre caminamos hacia el frente... compañero de andanzas y aventuras... se llama Jesús.  Por naturaleza es muy rico y poderoso, y aún así se pone a mi nivel... y a pesar de mí, me sigue amando sin ninguna condición...  me abraza cuando más lo necesito...  lo dio todo incluso cuando nadie daban un centavo por mi causa.


No escatimó su propia vida para darme salvación... a mí, que lo pude haber vendido sin pensarlo... a mí, que no tengo nada que ofrecerle, ni mucho menos para darle... a mí, que soy lo peor de la más vil, hipócrita y malvado, orgulloso y descarado... a mí, que soy un triste pecador.

El amigo que me tiende su mano cada día y cuando caigo me levanta una y otra vez... el que bien ha sido fiel y me acepta como soy...  no tiene miramientos en darme un fuerte abrazo... es fiel conmigo como nadie... Él es santo y yo al contrario... el es justo y yo torcido... Él es rico y yo un mendigo...  y aún así sigue siendo mi dulce y gran amigo...  mi mejor amigo.
¡El amigo de pecadores!

Él está dispuesto a ofrecerte su amistad, si te interesa y cumples con los requisitos de ser un impío y pecador, solo dícelo y él con gusto te recibirá.  


Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. (Lucas 7:34)





Lo dices por ti mismo?

Lo dices por ti mismo?

Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?
Juan 18:34


Pedro supo que Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios viviente, después de tres años de conocerle, vivir con Él, conversar con Él cada día, ser su compañero y su amigo...  el Espíritu de Dios se lo reveló hasta entonces, pero Pilato solo podía preguntarse si verdaderamente lo era, sin entender lo que eso significaba... no le conocía para nada... solo había oído hablar de él.   Sabía quién decían que era, pero no lo creía... lo sabía, pero no por experiencia propia. 

¿porqué dices que Jesús es el Cristo?  tal vez porque te vendieron la idea en la iglesia a la que asistes...  o porque te tocó la suerte de nacer en un país que se dice "cristiano" donde nadie dice lo contrario...  posiblemente porque te convencieron de que así era... quizás lo dices porque tus padres lo dicen o porque el pastor lo declara constantemente desde el púlpito... Acaso lo crees porque quieres tener una religión en la vida donde se tengan normas morales, porque tus padres así te lo decían... o porque has escogido ser cristiano y eso es todo...

Pero, ¿solo lo sabes o verdaderamente lo crees por experiencia?   ¿Lo has oído de oídas o lo conoces por relación?
¿Has oído de su majestad y autoridad o le conoces a Él en persona? ¿has visto su gloria y poder o solo te lo han contado? ¿has experimentado el  perdón y la misericordia de Dios o simplemente te han enseñado que levantando tu mano te has convertido en su hijo? ¿has vivido la intimidad con Él o sencillamente lo conoces como un Dios de congregación e iglesia?  ¿has sentido su presencia o solamente has experimentado sensaciones provocadas por la música?
¿Dices que Jesús es el Cristo por ti mismo o quizás otros son los que te lo han dicho?

Jesús es verdaderamente el Cristo, y eso debe ser una revelación personal, una seguridad en tu corazón, una convicción que nace de conocerle.   ¡Conoce a Jesús y lo creerás!

¿y ustedes quién dicen que soy yo? (Mateo 16:15)




Para colmo de males

Agua en el desierto

…Y para colmo de males  ¡el agua es amarga!

Éxodo 15:22-23  E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.

Siempre llegan esos días en que parece que Dios te ha abandonado…  esos días en que cruzas los desiertos más intensos de tu vida, la provisión se esfuma en tu bolsillo, el cansancio y la impotencia por aquella gran sequía te succiona el alma y desanima…  esos días de la sed más aguda que has tenido, donde el sol abrazador evapora cada gota de tus fuerzas…  ese día en que piensas que todo cambiará, que el desierto pronto acabará y miras el agua a lo lejos de tu senda,  un lago que ilusiona, una poza que te hace pensar que es la respuesta de tus oraciones, la respuesta a tus necesidades, deseando sumergirte en sus aguas y saciar aquella sed que te atormenta…  no obstante te das cuenta que solo eran quimeras… puras ilusiones, porque para colmo de los males ¡el agua es amarga!    Tu decepción es evidente, los pensamientos te defraudan y tu fe se desmorona…  llegas a quejarte de tu suerte, piensas que en el cielo alguien se está burlando de tu triste desventura.   

Pero todo lo contrario a lo que ves en evidencia, hay alguien que está llevándote hasta allí para ayudarte… que te mueve hasta esas situaciones porque tiene algo para darte… alguien que puede cambiar las peores escenarios… alguien que puso esa poza en tu camino para bien, para demostrarte que siempre está contigo, para alimentar tu fe y no para destruirla, para darte agua en el desierto… alguien que te ha llevado donde encuentres lo imposible, para mostrarte lo increíble… alguien que cambiará esa amargura en la mejor de las dulzuras; el Todopoderoso, El mismo Dios de ayer, hoy y por los siglos. Ese Dios que prometió que NUNCA te abandonará.
  

El mensaje de Jesús

Más que en un mensajero conviértete en el mensaje de Jesús

El mensaje de Jesús fue más allá de confrontaciones con los fariseos, más allá de frases célebres, de enseñanzas, de parábolas, de doctrina y de clases magistrales...  El mensaje de Jesús fue más allá de hacer milagros, muertos resucitados, sanar enfermos, limpiar leprosos, y demostrar un poder inigualable... fue más allá de dictar palabras como quien tiene autoridad... El mensaje de Jesús fue más allá del camino de la obediencia al Padre... fue muchísimo más allá, hasta llegar al camino del Gólgota, El Camino Del amor supremo... el amor incondicional...
 el amor más pasional... El amor más grande que haya existido en la historia de la humanidad... ese amor que le llevó hasta la muerte más intensa y dolorosa...  ese amor que habló más que cualquier palabra que se haya dicho o inventado jamás.

El mensaje de Jesús fue "amor"...  amor en carne viva... amor del bueno... amor del verdadero...  El que nunca acaba... El que se entrega entero... El que no mira condiciones, ni se detiene ante el peor de los obstáculos...  ese amor que se plasmó en aquel madero.

Ahora... nos toca a nosotros nuestra parte del mensaje de Jesús...  pero más que un mensajero, seamos el mensaje.

Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
1 Juan 4:16