Dios trasciende el tiempo

Dios trasciende el tiempo...


Nunca te haz preguntado, ¿porqué Dios responde oraciones que acabas de realizar, con acciones que han llevado mucho tiempo en producirse? ¿porqué cuando un adolescente de diecisiete años pide a su esposa, Dios le responde creando una mujer quince años antes? o  ¿porqué aquella anciana sin nada qué comer ora por su alimento poco antes del medio día, y alguien que salió al mercado hace cuatro horas, toca a su puerta como respuesta del Señor a sus oraciones?  


La respuesta es: porque Dios trasciende el tiempo, y si los cielos de los cielos no pueden contenerlo (2Crónicas 2:6), tampoco el tiempo puede hacerlo, ¡nada puede contenerlo a Él!  Dios puede viajar al pasado y al futuro... puede conocer lo que tú irás a hacer delante de Su presencia en unos veinte años, porque puede trasladarse allí sin ni siquiera un ápice de esfuerzo.   

Nunca es tarde para tus oraciones porque Dios conoce tus peticiones del futuro, pues ya estuvo allí, las escuchó y envió su respuesta en el presente; Dios responde el clamor del día de hoy, aunque para responderte tenga que viajar hacia el pasado y crear Su respuesta para el presente.




El poder de la insistencia


¡Insiste hasta lograrlo!



En Lucas 18:1-7 el Señor Jesús nos enseñó a insistir en la oración y no desmayar hasta recibir respuesta de Dios, porque la insistencia es el poder del justo que cae siete veces, pero que siete veces vuelve a levantarse (Proverbios 24:16).

Jacob luchó contra el poderoso Ángel del Señor durante toda la noche y lo soportó, no porque tuviera las fuerzas físicas para hacerlo, ni porque tuviera armas para detenerlo, sino porque tenía un alma poderosa que insistía, aún cuando pareciera derrotado, pues volvía una y otra vez a intentarlo.   El poder de la insistencia hizo que Moisés continuara solicitando la libertad para su pueblo, hasta diez veces, aún cuando Faraón endurecía más y más su corazón.  Ese poder llevó a Nehemías a construir los muros de Jerusalén a pesar de la gran oposición que encontró al hacerlo; ese poder es el que tenemos que tener para solventar las tormentas que nos azoten…es el poder que nace en aquellos que han conocido el fracaso, pero nunca se toparán contra él para dejar de avanzar y jamás se someterán a sus redes para obedecerle, ante bien lo convertirán en una catapulta que les dará nuevas fuerzas para continuar, y levantarse una y otra vez.

Así dice el Señor: Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes “insiste”, porque si no te das por vencido aún en medio del fracaso, el Señor estará contigo donde quiera que tú vayas (Josué 1:9).