cuando un año pasa...



Cuando un año pasa

Cuando un año pasa…
Pareciera un montón de días sin sentido
Algunos momentos emotivos
o reveses de los peores que has vivido
Poca gloria y menos de victoria
Pero no olvides que Cristo en estos días
Siempre y siempre estuvo de tu amigo.

Cuando un año pasa…
Dejas tantas cosas a tu paso
Lágrimas, risas y el mejor de los abrazos
Tal vez un logro y un ahorro por si acaso
Un montón de deudas o un triste y cruel fracaso
Pero y sin embargo, te das cuenta
que Su ayuda te ha apoyado por siempre y sin retraso

Cuando un año pasa…
Te ves en el espejo y puedes advertir
Que tal vez el tiempo no haya sido clemente y compasivo
Acaso nuevas arrugas te ha dejado
O quizás de canas te ha pintado
Pero seguramente experiencia te ha enseñado
Y lo que es más probable, Dios su brazo fuerte te ha mostrado.

Pero lo más importante cuando un año pasa…
Es que otro tiene que venir
Un año nuevo para dejar lo ha quedado
Un año nuevo para intentar algo mejor
Un año nuevo para todo lo innovado
Un año nuevo para crecer en el Señor.
Un año que te espera para recibir
todo aquello que tu Dios tiene preparado para ti.

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, Filipenses 3:13

Sin Excusas



Sin excusas…


Cuando el hombre abrió las puertas al pecado, también se inventó las excusas...  –la mujer que me diste –dijo Adán al Señor, echándole la culpa a su mujer… y no solo a su mujer, sino también al Creador de ella.  –la serpiente me engañó dijo Eva señalando al enemigo –pero, ningún demonio jamás tendrá la culpa del pecado de alguien, pues cada uno es responsable de su propia vida delante del Señor y cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí (Romanos 14:12).


No podemos llegar delante del gran Juez de toda la tierra, pidiendo perdón porque un demonio nos incitó al pecado, porque no estaríamos reconociendo el cien por ciento de la culpa.  –Contra ti, contra ti, solo he pecado –dijo David el varón conforme al corazón de Dios (Salmo 51:4), cuando reconoció su terrible y vil pecado, aunque aparentemente fuera el espíritu de lujuria quien le motivó para hacer esa bajeza; porque él sabía que el pecado es una decisión y entendía de la responsabilidad personal al respecto.


Somos responsables del cien por ciento de nuestros pecados; culpables de nuestras decisiones equivocadas, y ninguna persona, ningún demonio, ninguna circunstancia, ningún razonamiento aparentemente valedero, ni ninguna otra clase de excusa deberá impedir llegar arrepentidos del todo delante del Rey de reyes y Señor de señores.