Si Él cuida de las aves...

Si Dios cuida de las aves...

Los pinzones son aves que tienen distintos picos, de acuerdo a los alimentos que tienen disponibles en el lugar que viven. De esta observación resultó la teoría de la "selección natural" y por consiguiente la teoria de la evolución.
Pero ¿a quién se le ocurre que los genes muten por necesidad y por casualidad al mismo tiempo, sin un creador involucrado en todo esto? cuando es obvio que alguien con la suficiente inteligencia e interés por alimentar a sus criaturas modificó sabiamente su medio de subsistencia... porque Dios cuida de las aves y Él las alimenta (Mateo 6:26)

Las mutacion genética que se origina en la subsistencia de las especies, no es el cimiento de la teoría de la evolución, sino todo lo contrario, es la piedra angular del concepto del cuidado y amor que Dios tiene por sus criaturas, con lo cual nos demuestra que nunca nos dejará solos, y que Él puede cambiar incluso nuestro medio de subsistencia si esto es necesario, para darnos de comer... es la demostración de un creador amoroso y verdaderamente poderoso, que si es capaz de cambiarle un pico a un pequeño pajarito, también lo será cuando sintamos imposible nuestro caminar, abriéndonos caminos donde no los hay.

Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?
Mateo 6:26.

Si no se abriera el mar?

...¿y si no se abriera hoy la mar?

Te encuentras atrapado y sin salida. El enemigo te ha rodeado y ves hacia adelante para encontrar que algún milagro abra el mar que te impide escapar como a Moisés...  como al pueblo de Israel.

Pero el cielo sigue quieto y el enemigo pone su espada amenazante sobre tu cuello...

Te quedas esperando que algo aun suceda, observando aquella mar impertinente que se niega a dejarte caminar.

Todo está perdido y nada sucedió como en la Biblia... el fuego nunca descendió, las plagas no cayeron sobre aquellos que te ataron y te esclavizaron, la enfermedad nunca obedeció, y la muerte no se quiso retirar.

¿hasta dónde alcanzaría hoy tu fe?

¿hasta dónde te darías por vencido?

Porque nosotros no creemos en Dios porque haga milagros poderosos...   no creemos en Dios porque pueda hacer morir a tu enemigo en un instante.  Creemos por la fe, y la fe no depende en lo que vemos, pues la fe es aquello que trasciende aún sobre la muerte…  esa fe que te hace confesar como Jesús en el calvario…  esa fe que te hace declarar como Habacuc cuando la higuera no había florecido…  esa fe que te hace asegurar delante de los enemigos, que nunca te inclinarás a sus crueles amenazas, como aquellos tres amigos de Daniel que no cedieron un centímetro aún por ser echados en el fuego, y al contrario por la fe dijeron que Dios era poderoso para darles salvación y que aún si no los hubiera rescatado de las llamas, Él tendría un mejor propósito, y ellos seguirían siendo fieles por que no creían por milagros sino por la fe.

La fe que viene de lo alto, no se basa en que la mar se parta ante de tus manos, sino en Dios el que es eterno y tiene planes poderosos cada día para tí.

 

Escupiendo hacia el cielo

Escupiendo hacia el cielo.

La gente gritaba tan airada, como si aquel hombre les hubiera hecho algún daño inimaginable. Se alegraban de ver aquel que hasta hacía algunas horas caminaba por las calles atrayendo seguidores por doquier; azotado, juzgado y humillado delante los hombres.

Estaban seguros que era un charlatán, y darían hasta sus propias vidas por poner a ese predicador itinerante clavado en el madero.

Les caía como chicle en el cabello escuchar esas palabras que solía declarar por toda la nación, no podían soportar que algunos hasta quisieran ponerlo en el trono a gobernar.

Les hervía el vientre al sólo escuchar hablar de él en cada lugar donde hubiera alguna conversación entre los simples.
Era inaudita aquella fama que le habían otorgado por las plazas, no era posible que que ese mentiroso fuera escuchado atentamente desde la comarca más pequeña, hasta la misma ciudad santa de David.

Pero en realidad no le conocían, simplemente se dejaban llevar por la corriente de la ira... esa ira que nubla los lugares más ilustres de la mente... ni sabían si en verdad era mentiroso y charlatán.

Hoy en día publicarían en sus redes lo mucho que este hombre se oponía ante el imperio, tal vez compartirían en su muro la mentiras difundidas por el resto de líderes que con alguna maña retorcían la verdad, con el fin de ensuciar el testimonio de aquel hombre al predicar, usando la verdad y la mentira para darle veracidad a su pobre acusación. Tal vez harían páginas enteras condenando a aquel pastor, haciendole parecer de mentiroso, de atraer de todos la atención con el fin de pedir los diezmos de aquellos (según ellos) pobres engañados.

La envidia les corroía el corazón (Mateo 27:18), por que ellos querían que les dieran esa misma atención... querían muchos "seguidores" que sobre pasaran a los suyos... querían verse con la fama de aquel que acusaban sin ninguna compasión. Querían el dinero que pensaban el maestro recibía en las ofrendas de los suyos.

Esos fariseos jamás le conocieron... nunca lo investigaron para entender cuál era su mensaje... nunca se interesaron en su vida, no más para sacar algún trapo sucio que pudieran encontrarle... a los suyos vino pero no le recibieron.

No hables de Jesús, si aún no le has conocido en realidad... no hables de una iglesia si jamás te has enterado de su obra en este mundo... No te vuelvas como aquellos envidiosos, investiga sin ningún prejuicio y nada de parcialidad... juzga justo juicio (Juan 7:24) y No te dejes llevar por la envidia y la ira motivada en un corazon competitivo, debido el éxito que se ve en sus muchos seguidores.

Porque escupieron hacia el cielo y aquel de quien ellos mal hablaban, se levantó de entre los muertos, orgullo de Su Padre Celestial, quien un día confesó, este es mi hijo amado en quien yo tengo complacencia, Jesús el Señor de toda creación.







Se pierde la salvación?

Se pierde la salvación?

Esta es tal vez la mayor discusión y separación doctrinal de la Iglesia en todos los tiempos.

En lo personal creo que sólo por el hecho de que se intente hacer esta pregunta, significa que es necesario ponerse a cuentas con Dios...

Asimismo también, creo que un cristiano que se siente inseguro de su salvación,claro que puede perder la salvación. Porque por algo lo duda.

Pero por otro lado, si un cristiano se cree salvo, aunque blasfeme contra el Espíritu Santo, solo está buscando un seguro de vida para continuar sus pecados, por lo tanto tampoco tiene segura su supuesta salvación.

Sin embargo, pienso que cuando uno tiene el Espíritu de Dios se arrepiente de su pecado cada vez que es reconvenido y es salvo de seguro.

La idea es que yo no puedo salvar a otros, solamente el Señor Jesucristo... la salvación es personal, por lo tanto no puedo enclaustrar en una doctrina que Define que alguien que yo no conozco cuyo corazón es engañoso es salvo o no lo es, lo único que puedo examinar es si yo tengo el Espíritu de Dios en mi corazón, porque si esto es así verdaderamente soy hijo de Dios y no puede haber discusión.

Nuestros Miedos

Nuestro miedo y la misericordia de Dios

Lo que el impío teme, eso le vendrá; pero a los justos les será dado lo que desean.  Proverbios 10:24

Cuando el miedo te toca, te abraza empujándote a un mundo de mentiras y desconfianza, un mundo irreal donde Dios no puede ayudarte…  un mundo donde algo malo siempre está por suceder.   El miedo te alcanza cuando no lo deseas, empujándote a esperar inminente el desastre.  El miedo nos nubla la esperanza y nos ciega la confianza.

Pero el miedo es natural y vive en nosotros, porque somos frágiles…  es parte de nosotros, porque  sabemos que tarde o temprano  la calamidad tomará ventaja.  Es por esto que Dios te dice muchísimas veces en la Biblia:  "No Temas"

El impío recibirá lo que teme, pero a nosotros, a los que creemos en Dios, nuestros miedos no atraen lo que tememos, porque Dios tiene misericordia de nosotros y la misericordia se gloría contra el juicio (Santiago 2:13). 

Aunque muchas veces las historias de la Biblia solo nos dan idea de lo malo que puede sucedernos.  Ver a un apóstol Pablo encarcelado esperando su fin en el patíbulo, a Juan el Bautista decapitado por el rey cobarde Herodes, a Isaías aserrado en las manos del malo rey Manasés e incluso la misma muerte del Señor Jesús en el madero…  No obstante, estas pruebas estaban escritas en los propósitos divinos de Dios y no eran producto del miedo de sus hijos…  Pablo escribiría muchas de sus cartas en esa cárcel para bendecir a muchas generaciones con esas palabras inspiradas por el Todopoderoso; Juan el bautista cumpliría el propósito de ser el mayor profeta de la historia; Manasés regresaría arrepentido delante del Señor quien le perdonaría y restauraría más adelante y Jesús salvaría a la humanidad derramando hasta la última gota de Su sangre en ese madero.

El miedo no es, entonces, un enemigo de la fe, es solamente un síntoma de nuestra debilidad, porque la fe es un don de Dios y no un producto de apachar nuestros miedos.  La buena noticia es que obviamente la fe poco a poco diluirá nuestros temores, y que es al impío al que le vendrá lo que ha temido, pero al justo, justificado por la sangre preciosa del Señor Jesucristo, y gracias a Su infinita misericordia, recibirá lo que desea.

Por lo tanto, no creas que recibirás lo que tus miedos te gritan al oído, a Dios no le molesta que seas miedoso, al único que le dañan es a tí, pero Él diluirá tu miedo, porque Su misericordia es más grande que nuestros temores.

¡Glorificado sea nuestro misericordioso Dios!



El Resorte del Legalismo

El Resorte...

Desde tiempos muy antiguos el hombre ha intentado con mucho esfuerzo la búsqueda de la santidad por medio de la abnegación, e imposición de reglas, las cuales según el apóstol Pablo, tienen reputación de sabiduría en culto voluntario y duro trato al cuerpo, pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne (Colosenses 2:23), los cuales son como un resorte que entre más se comprimen, más energía liberan.

Es así cómo el legalismo prohíbe el pecado aplastándolo como a un resorte, reprimiendo su energía a tal grado que de un momento a otro explota dentro del corazón engañoso, convirtiendo a sus adeptos en sepulcros blanqueados, cuyo hedor de muerte se encuentra a punto de salir a la superficie, como una bomba de tiempo, fabricando depravados reprimidos, que tarde o temprano se convierten en asesinos psicóticos, violadores y demás. 

Así mismo la hipocresía toma posesión de los reprimidos. El pecado se adueña de los pensamientos, enloqueciendo las decisiones, y aunque por algún tiempo la blancura de la supuesta santidad que les adorna, aparenta cimientos de moralidad, llega un día que su presión es más fuerte que los límites de aquellas paredes blanqueadas, y estas son derribadas súbitamente.  

No obstante...    Dios aborrece el pecado, pero ofrece Su naturaleza (2 Pedro 1:4) para que nosotros también rechacemos la maldad y seamos libres del pecado y así también del círculo del resorte.

Porque más que normas, lo que necesitamos es la naturaleza divina, por lo tanto que nuestros límites sirvan para alejarnos del pecado, para que Dios sea formado en nosotros, porque al pecado no se le enfrenta, se le huye.






El mejor momento

Al mejor momento de los tiempos.

Callado... sumido en el silencio más profundo, nadando en lo mas hondo de los pensamientos... 

Allí... sentado oyendo a las gotas de los cielos hablándome escondidas en el tiempo.

Oportunas como hojas aventadas por el viento.
Es la miel del universo, aquellas notas de colores tan diversos.

Nieve pura que desciende como azúcar de algodón sobre el techo de mi mente.
El reloj de aquellas horas que levantan aún hasta los muertos.

Cantos invisibles con olor a rosas y avellanas, elixir de sabores que deleitan la conciencia.

Tiempos que me niego a que se esfumen entre ríos de narcisos y de espuma.

Dios hablando entre costuras.
El mejor momento de los tiempos.