Más real que las tarjetas

Dejé de poner mi confianza en las tarjetas, y en la forma de salir de mis problemas.  Tomé el trozo entero de mi vida y lo puse delante de Sus pies.
No puedo dejar de agradecer al Todopoderoso, quien me libra de todas mis cadenas que yo mismo he forjado ilusamente... pues en su grande e infinita misericordia me sacó de las arenas movedizas de las tarjetas de crédito...  pedazos de plástico que te hunden cada día en el pozo que sin fondo se yergue amenazante cuando el salario no roza tan siquiera a cubrir los pagos mínimos.
Te encuentras en una pesadilla de la cual sientes imposible despertar... 
Tu mente se entretiene en las formas de Cómo resolver ese dilema...  tal vez algún empeño o quizás otro  extrafinanciamiento.
Fue allí cuando dominado en ese juego en el que me metieron a su antojo...  en este momento donde la impotencia te hace sancadilla...  en ese tiempo en en que me escondían de la luz al otro lado del camino.  Allí en el pozo de la desesperanza, que volví otra vez a recordar a aquel que muchas veces ha peleado mis batallas, al Dios que ha suplido mis necesidades, al Dios omnipotente. 
Dejé de poner mi confianza en las tarjetas, y en la forma de salir de mis problemas.  Tomé el trozo entero de mi vida y lo puse delante de Sus pies.
Arrepentido me incliné ante su gloria y entendí que hacía mucho tiempo que dejé de agradecerle la comida cada día, que había perdido aquella gracia de saber que soy necesitado, aquella gracia de depender de sus regalos.
Puse mis errores en sus manos y me quedé esperando para ver de sus milagros.
Ese oscuro círculo vicioso, estaba en su apogeo hace apenas siete meses... y como si fuera arte de magia, el Señor envió trabajo rebosante, que unidos con mis hijos, y de la mano de mi esposa, mi preciosa ayuda idónea, realizados hasta altas horas de la noche nos dieron la salida.  En cierta forma fue cansado pero muy gratificante, sobre todo porque hoy aquella deuda que se había convertido en imposible,        es solamente otro enemigo derrotado por el Padre.
Dios ha sido bueno, es mi proveedor y puede serlo para aquellos que le entreguen así mismo sus errores.
Arrepiéntete de haber puesto tu confianza en las tarjetas, paga hoy tus diezmos y dale tus ofrendas, rompe la avaricia, y al ser libre de cadenas podrás reconocer que (Mateo 6:33) buscar primeramente Su reino y Su justicia, da mejores resultados que los plásticos dorados.

Generación atea

... Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel.
Jueces 2:10

Las generaciones de impíos no se levantan por casualidad... no nacen de la noche a la mañana como por arte de magia.  Las generaciones de hombres y mujeres que no conocen a Dios, se gestan en familias que no enseñan del Señor...  Padres que no dedican su vida a entrenar a sus hijos en tener una relación personal con el Creador...  madres que prefieren que sus hijos vivan cómodamente antes que tener que incomodarles de alguna manera.  

La generación de hijos ateos de nuestros días no ha surgido por que la sociedad les ha enseñado que Dios no existe, o porque en la universidad lo han puesto en duda, sino porque los padres no les han presentado a Dios e instruido en el camino de la Palabra de Dios (Proverbios 22:6).
Es el deseo del Señor que nuestros hijos le conozcan, pero es tarea de los padres presentarles al Padre Celestial.
La Biblia dice que debemos enseñar a nuestros hijos las palabras de nuestro Dios en todo tiempo y lugar.

... Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. (Deuteronomio 6:6‭-‬7)

Balance de la Palabra

Hoy en día existen muchos que predican poniendo peso y desbalance a su revelación y otros que tratando de contrarrestar ese desbalance tienden a predicar solo contrapesos.  Es así que por ejemplo hay gente que solo predica de prosperidad y otros que se la pasan predicando en contra de ellos todo el tiempo...  Gente que solo predica del amor de Dios y otros que aunque con buenas intensiones, pero en desbalance, solo hablan de la severidad de Dios.

La verdad es que ambos han puesto demasiado peso a un solo lado, inclinando la balanza a sus propias opiniones.

Por supuesto que Dios es amor pero también es "severo" ...  Y por supuesto que Dios es severo pero también es "amor". 

Y es que la Palabra que es viva, y más cortante que espada de dos filos, discierne nuestras intensiones (Hebreos 4:12) es distinta para cada individuo, porque fluye de acuerdo al Espíritu de Dios, quien conoce lo oculto de nuestro corazón y es el único que redarguye a los oyentes. 

PorqueDios puede enviar Palabra de prosperidad, éxito y victoria para aquellos cuyo corazón es derrotista y que tienen falta de fe, pero enviará Palabra de humildad, abnegación y desprendimiento para aquellos corazones avaros y orgullosos.

Por lo tanto, como predicadores tengamos cuidado de hablar solamente lo que diga el Señor, y no desbalancear al Espíritu de Dios.

Tengamos cuidado que por contrarrestar un desbalance nuestro contrapeso nos desvíe de la Verdad de la Palabra.

La base de la sociedad


Debería ser la zona segura de todo niño...  El lugar de instrucción más importante...  El mejor tiempo de un abrazo y la razón para llegar corriendo hacia el hogar...  la familia, la institución más antigua de la humanidad y la base de la sociedad.  
Debería ser aquella relación de fortaleza y no de destrucción, de alegría no de depresión, de aliento no de incomodidad, de unidad y no de división... 

Porque es aquí donde se tallan nuestros corazones, y se arma nuestra forma de pensar, y es por ello súmamente codiciada por los compinches del averno.

El enemigo ha comprendido que destruyendo la familia sumirá a la sociedad en gran oscuridad, por eso a toda costa ha intentado quebrantarla , y después de tanto intentarlo con astucia ha invadido hasta las mismisimas fronteras de la iglesia.

Sin embargo, es la hora de contrarrestar las olas de este mundo...  Es el tiempo de Juan el Bautista, y de preparar el camino al Señor haciendo volver los corazones de los padres hacia los hijos, convirtiendo a hombres que abandonan sus familias en padres abnegados...  A mujeres egoístas en madres que saben entrenar a sus hijos en la buena batalla de la fe... A muchachos que demandan a sus progenitores en hijos que honran a sus padres ante todo.

Es el tiempo de hacerle frente a la razón de la era  disfuncional...  Es la hora de contrarrestar y derribar los pensamientos que se levantan en contra del conocimiento del Señor en la familia.

¡Arrebatemos las familias de los lazos de la oscuridad! 












Monedita de oro

Es normal...  El ser humano imperfecto jamás dejará de emitir juicios de acuerdo a las apariencias...  Siempre habrá alguién que busque algo malo y tenga una pésima opinión acerca de tí, aunque te esfuerces por contrarrestarlo.  Recuerda que nadie es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo, aunque a veces nos hemos merecido sus habladurías, pues está claro que somos pecadores.

Pero el problema no debería estar en lo que sientes cuando hablan mal de tí, sino en el tiempo, energía y los sacrificios que debes invertir para lograr de todos una buena opinión, porque a veces tenemos tanto amor propio que luchamos con uñas y garras por la gloria de los hombres... peleamos hasta la última gota de energía para que todos tengan una buena opinión de nosotros...  esto es desgastante y súmamente dañino para el alma, pues nos lleva hacia la depresión y la tristeza. Usemos esa energía en la opinión del único que debe interesarnos, Dios. 

Si nuestro corazón se alimenta de la opinión de los demás, vamos a llevarnos muchas decepciones.

La Palabra de Dios habla de aquellos que preferían los honores de los hombres antes que la honra de Dios, razón por la cual vivían con miedo de confesar a Jesús, para que no hablaran mal de ellos (Juan 12:43), cayendo en la cobardía de aquellos de Apocalípsis 21:8... Moneditas de oro que no tienen nada de valor. 

Cuando queremos la buena opinión del mundo, nos volvemos cobardes para hacer lo que debemos hacer, tendremos temor de hacer la voluntad de aquel que nos llamó para que seamos la generación de Juan el Bautista que tiene que hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos y de los hijos hacia los padres...  Esa generación que creará polémica oponiéndose a la nueva cultura familiar de nuestros días.

Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.
S. Mateo 5:11 RVR1960

Creciendo mal

Crecer es un deseo natural de todo pequeño...  es el proceso obvio para  ser grande...   es lo que buscamos en nuestro trabajo, negocio o empresa, en los estudios, y profesión, en lo espiritual y también en el número de creyentes de nuestras congregaciones.

Pero hay gente que solo crece, restándole a los demás...  

Son parásitos que succionan la vida de otros...  sanguijuelas que quitan y no añaden (Proverbios 30:15)...   quieren desacreditar para ser escuchados...  usan veneno de opinión para, según ellos, crecer en su ministerio...  se dicen pescadores de hombres pero usan su red para cazar peces de otro estanque, y son ladrones de almas.

Dios no apoyará nuestras palabras si lo único que hacemos es hablar mal de aquellos que van adelante de nosotros...   no creamos que descalificando a los que nos aventajan podremos obtener los lugares que ellos dejarán vacantes, porque la carrera cristiana no es así. Y Cristo jamás crecerá dentro de nosotros destruyendo a otros, pues Él fue exaltado precisamente por haberse entregado por todos (Filipenses 2:7-9), por amor...    por lo tanto, solo creceremos por amor (Efesios 4:16), y el amor nunca busca lo suyo porque solo da y jamás quita.

hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
Efesios 4:13.






La vanalidad

La vanalidad es como una arena movediza, que te traga lentamente, poniendo trampa a nuestros pies, por medio de atractivos que nos hacen empeñar los tesoros más valiosos de nuestro corazón.

Damos todo por el aire, poniendo un alto precio por la nada, que succiona lentamente nuestras fuerzas, dejándonos sin todo y matando poco a poco el soplo de esperanza que aún pudiéramos tener.

Vanidad de vanidades que nos ata a mercaderes del vacío, aquellos que a través de el ego, su producto más vendido, nos engañan en un círculo vicioso del que es imposible renunciar.

Levadura que mantiene desnutridos a los muchos que han sido seducidos, por un sin fin de aquellas posesiones de este siglo.

Vacuidad que solamente puede derrotarse, con aquel que de una sola frase, creó todo de la nada... el Dios que llena todo el universo y tiene potestad de hacer que se rebose el corazón de aquel que se ha vaciado en este mundo sin sentido.