La sabiduría diabólica

La sabiduría que aparenta ser de Dios.

 Santiago 3:14-16  Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón,  no os jactéis,  ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto,  sino terrenal,  animal,  diabólica.  Porque donde hay celos y contención,  allí hay perturbación y toda obra perversa

Si tenemos mucha sabiduría, pero la utilizamos para contender, esa sabiduría aunque tenga grandes verdades, es solo sabiduría terrena, animal y diabólica.

En el mundo hay muchos que se jactan de su sabiduría, queriendo imponer su criterio a toda costa y también unos que envidian el conocimiento de otros; por lo tanto buscan sabiduría solamente por contender.  

Así mismo, Existen iglesias donde se piensa que ningún otro cristiano que no crea como ellos, se salvará, hacen estudios supuestamente profundos para refutar cualquier creencia, contienden constantemente con todos para ganar discusiones y luego sentirse únicos.   Sin embargo, lamentablemente todo ese dechado de conocimiento, aún que tuvieran razón, no viene de lo alto.

Cualquiera que crea que su congregación es una élite única y que solamente por medio de su organización eclesiástica hay salvación, contradice lo dicho por la Palabra, pues solamente en Cristo hay salvación (Hechos 4:12). Así también, cualquiera que busca conocimiento bíblico unicamente por ganar discusiones, o sentirse superior a los demás está actuando con perversidad.

Conozcamos la Palabra de Dios, pero solamente para cambiar en nosotros todo aquello que no le agrada a Él, y si es necesario dejar atrás cualquier doctrina aprendida que contradiga la Voluntad del Señor que es nuestra santificación (1Tesalonisenses 4:3), pues que así sea.
Y recordemos que si alguno se cree sabio, no sabe nada como debe saberlo (1Corintios 8:2).

¿seré yo maestro?

¿Seré yo maestro?

Jesús había anunciado que uno de sus discípulos le entregaría en manos de los enemigos, lo que significaba que uno de ellos era un traicionero hipócrita, que no le amaba como decía amarlo, que no tenía para nada buenas intenciones en su amistad con Él y que era un mentiroso.  Sin embargo, "TODOS" sin excepción alguna preguntaron ¿seré yo? (Marcos 14:19), dando a entender que ellos mismos dudaban de su propio corazón y sus intenciones.  Todos sabían que no eran capaces de ser fieles. Ninguno de los apóstoles podía juzgar a Judas por lo que hizo, porque todos dudaron; todos sabían que dentro de ellos había un corazón traicionero, mentiroso, e hipócrita.   Jesús dijo: el que esté libre de pecado que lance la primera piedra (Juan 8:7), porque Él sabía de lo que el corazón humano era capaz, por lo tanto, les había enseñado a Sus discípulos, que el corazón es más engañoso que cualquier cosa en esta tierra (Jeremías 17:9) y ellos así lo habían aprendido.  Ellos sabían que somos pecadores y no tenemos derecho alguno de juzgar a nadie por el pecado que comete, pues no sabemos si nosotros mismos en las mismas circunstancias lo haríamos igualmente o hasta peor.  

Dudemos de nosotros mismos, tal como lo hicieran los apóstoles y cuidémonos así de caer en tentaciones destructoras, porque nuestra naturaleza de pecado aún sigue allí.    


 

Valientes

Valientes.

 Mat 14:28  Entonces le respondió Pedro,  y dijo:  Señor,  si eres tú,  manda que yo vaya a ti sobre las aguas.


Valiente es aquel que ante el tedio de hacer lo mismo cada día, se arriesga a dar el salto más iluso de su vida; ya cansado de andar siempre sobre el suelo se avienta al ilógico sendero de andar sobre las aguas.  El valiente es aquel que sabe alzar los retos más certeros, aunque el miedo sea su sombra desafía a la duda en un chasquido.  Valiente es aquel que pide a Dios lo imposible, no conforme en lo seguro.  Valiente... aquel que puso el paño en el sereno esperando que aquel que es el Todopoderoso confirmara su señal en un momento, o el hombre que desafiando a cuatrocientos pide a Dios que haga descender su fuego desde el cielo.   El valiente tiene miedo, pero el miedo es solamente un aliciente para el gran aventurero.

Si eres tú... retó el apóstol esa noche tenebrosa, mientras todos gritaban de terror, y aquel espanto se acercaba sobre el agua.  Si eres tú, manda que yo camine sobre el agua, y que logre lo imposible.  

Pedro baja de la barca, pone su pie sobre la mar y empieza a caminar. ¡Era increíble!, nadie jamás había hecho esto ni lo hará.  Porque solamente aquel que se arriesga puede ver milagros, solamente aquel que sabe sopesar el premio sobre el peligro logra ver los dones asombrosos del Maestro, solamente aquel que raya en lo ilusorio con tal de ver la mano poderosa del Señor obrando como nunca, puede hacer la diferencia en este mundo carente de valor.

El reino de los cielos solamente es arrebatado por aquellos que aunque el miedo, y la incertidumbre les agobia, toman el riesgo de hacer un reto a sus temores.

¡Adelante, valientes del Señor!  no se conformen a este siglo, arriesguen todo por que Dios está esperando del otro lado para que seas el próximo que camine sobre el agua.






 





 

El entendimiento entenebrecido


La amargura: enemigo del entendimiento

 Eph 4:18  teniendo el entendimiento entenebrecido,  ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay,  por la dureza de su corazón;

Hay muchos hombres en la tierra que leen la Biblia y no entienden nada... para ellos las Sagradas Escrituras son como un libro sin sentido de fábulas e historietas para niños; en cambio, para otros, manantial de Vida es el entendimiento de las Escrituras (Proverbios 16:22) .

Recordemos que en la parábola del sembrador (Lucas 8:5) aquella semilla que cayó junto al camino, simboliza el corazón duro, difícil de quebrantar… aquel corazón que nunca dejará que penetre la semilla de la verdad, un corazón que producirá ignorancia y esa ignorancia siempre traerá tinieblas y destrucción (Oseas 4:6). Este corazón jamás se entristece por el pecado, al contrario hace caso omiso a la reprensión, pues está harto de la misma; por lo tanto, nunca recibirá el don del arrepentimiento (2Corintios 7:10).

La dureza de un camino depende de su compactación, y esta se produce mediante golpes.  Así mismo son los golpes de la vida los que endurecen muchos corazones.  Se ha acabado el llanto, no pueden perdonar, es imposible olvidar, y ya no quieren más…  la dureza de corazón es “amargura”; es lo mismo que tenía Esaú cuando despreció la bendición de Dios por un plato de lentejas (Hebreos 12:15-16).  Por eso el corazón endurecido desprecia la bendición de la Palabra, y vive en ignorancia.
¡Es tan importante el entendimiento! (Efesios 1:18; 2Corintios 4:4; Romanos 12:2), pero si hay amargura en tu corazón, jamás lo encontrarás.  
La solución para la amargura es el perdón, por lo tanto, perdona si tienes algo contra alguno, porque solamente así el arado de la Palabra podrá penetrar como espada de dos filos para quebrantar tu tierra y esa semilla podrá producir su fruto en entendimiento.

sobre el perdón hacia los demás

Perdonando a los que nos ofenden.


Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia... Santiago 2:13.

Si queremos que Dios tenga misericordia de nosotros, nosotros debemos tener misericordia con otros, esta es la famosa regla de oro (Mateo 7:12).   La misericordia es no recibir lo que merecemos, por lo tanto Dios ha tenido abundante misericordia con nosotros, pero...  ¿cómo actuamos nosotros con los demás cuando ellos nos ofenden? ¿esperamos que nos paguen hasta el último cuadrante? ¿les acusamos, les juzgamos y les condenamos? o ¿hacemos lo mismo que hizo Jesús cuando se burlaron de Él?

Jesús dijo: "perdónalos porque no saben lo que hacen (Lucas 23:34)"... y no solo se estaban burlando de Él !Lo estaban matando¡ ... pero a pesar de lo duro que pudo haber sido ese sufrimiento, Él tenía misericordia.  

Cuando la gente se burla de nosotros, nos menosprecian, insultan o nos ofenden... ¡que nos digan que perdonemos es un absurdo! Sin embargo, Dios dice que si no perdonamos, Él no nos perdonará tampoco a nosotros (Marcos 11:26).  

El perdón va más allá de una simple decisión, el perdón es misericordia y comprensión; Jesús comprendió que quienes le mataban, no sabían lo que hacían y por eso tuvo misericordia de ellos.  Entendió al hombre cuando se hizo hombre (Hebreos 4:15), por lo tanto pudo tener misericordia y de esa misericordia nació el perdón. 
  
Es imposible perdonar sin misericordia y es imposible tener misericordia sin comprensión y es imposible comprender sin ponerse en el lugar del otro.

No pidamos a Dios poder perdonar, porque eso es imposible... pidámosle comprensión para poder ver por qué el ofensor hizo lo que hizo... porque solamente entonces se engendrará la misericordia en nuestro corazón, y ella concebirá el perdón.

Las Recompensas Divinas

 Las Recompensas de Dios

 Respondió Jesús y dijo:  De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa,  o hermanos,  o hermanas,  o padre,  o madre,  o mujer,  o hijos,  o tierras,  por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo;  casas,  hermanos,  hermanas,  madres,  hijos,  y tierras,  con persecuciones;  y en el siglo venidero la vida eterna. Marcos 10:29-30.

El salmista dijo "aderezas mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores" (Salmos 23:5); esos angustiadores no son forzosamente personas que nos están molestando, sino más bien son todas aquellas cosas que nos afligen, como por ejemplo las cuentas atrasadas, las enfermedades, los problemas sentimentales, etc... cosas que ponen a prueba nuestra fe.  Los padres, hermanos, hijos, y pertenencias casi siempre son la razón de esos angustiadores, factores que solamente magnifican el milagro de recibir la bendición divina. 

Dios verdaderamente es "bueno" y misericordioso, y es por esa virtud maravillosa que nos compensa por todo aquello que entregamos en medio de la angustia de la vida, recordemos cuando Abraham llevando a su hijo al sacrificio, lo entregó... pero Dios se lo devolvió.   ¡Vale la pena! ¡Vale el esfuerzo! ¡Vale el sacrificio!
Entreguemos aquello que amamos y que necesitamos, porque Dios nos lo pagará con creces...  Dios se hará responsable de la comida de tus hijos, del cuidado de tu esposa, del pago de la hipoteca, del costo de la medicina o incluso la sanidad ansiada, pues aquello que era tuyo, ya no lo es.
   

Si perdemos nuestra vida por el Señor, ganaremos la Vida Eterna; Si vivimos por la "causa de Cristo", recibiremos "recompensas", no solamente en la Eternidad, sino también aquí y AHORA.  No pongamos atención a esos angustiadores, centrémonos en la mesa aderezada, no pongamos atención a las persecuciones, veamos las bendiciones del Señor en medio de ellas... y no desmayemos porque a su tiempo cosecharemos todo aquello que hemos sembrado (Gálatas 6:9).   

  

La misericordia triunfa sobre el juicio.


La Gran Misericordia del Señor


y la misericordia triunfa sobre el juicio (Santiago 2:13).

(Historia basada en Lucas 7:37-50)

No era solamente su cuerpo sino también su alma que se encontraba tirada en el sucio suelo de aquella casa, su corazón latía demostrando un sentimiento que jamás había experimentado, las lágrimas bajaban cual torrentes por sus dos mejillas… no podía contenerse del deseo de besar aquellos pies mojados por su llanto.   Sabía lo que era, lo que había hecho desde hacía mucho tiempo, sabía que era pecadora, pero justo hoy lo entendía; hoy se había dado cuenta de la decepción que provocaba allá en el cielo, hoy se daba cuenta que la muerte era poca cosa en castigo a su extravío, hoy se daba cuenta del dolor que merecía.      

Allí estaba todavía… cuando en dulce movimiento del maestro, el ungüento de un toque de sus manos deslizando suavemente sus cabellos, consuela el triste agujero del momento.  De pronto aquellos ojos denotando la dulzura más intensa en contraste con su brillo de realeza, se posan sobre ella por un tiempo.

Murmullos… y palabras, sin sentido para ella, se escuchan en aquel concurrido aposento, cuando en sus oídos de pronto vibran con el sonido de la voz de aquel gran hombre, cual si leyera sus más profundos pensamientos, aquella frase de increíble entendimiento “tus pecados te son perdonados”     Alegría indescriptible la deja sin aliento, su corazón agradecido se acelera de momento… no hay palabras que definan aquel exquisito sentimiento.    

Hoy… aquella mujer ha descubierto que hay algo más fuerte que el juicio, algo más poderoso que el imperio de la ley, algo más alto que el tamaño de su mal…  La Misericordia del Señor, que domina sobre el juicio y el castigo que es el merecimiento para aquellos que en el andar de la vida caen al abismo sin salida del pecado que trae tristeza y agonía.  Es esa virtud del Todopoderoso que sobrepasa incluso hasta la misma decepción que provoca nuestro terco corazón.  

Porque es solamente al saber y entender que cuando pecamos somos de nuestro Dios la decepción, que entristecemos al Señor haciéndole llorar, incrustándole otro clavo en su dulce corazón… es solamente cuando entendemos lo que merece nuestro mal, cuando entendemos el juicio y el castigo; que podremos conocer la misericordia del santo y justo Dios… y es cuando conocemos ese don que cada mañana se renueva con el sol, que podemos vivir cada segundo y cada instante agradeciendo su paciencia y batallando para que aquello que ha golpeado otra vez al rey amado, no vuelva ni aparezca nunca más.

La historia de amor

La Historia de Amor

Jesús, el príncipe Perfecto se enamoró de tí
Esta es la historia de amor más dulce que escuché...

Erase una vez un príncipe, de riquezas muchas
que puso sus ojos en una mujer... una chica sin igual, 
de problemas mil... y no podía ser peor... ¡era una plebeya vil!
y lo peor es, que ¡de ella se enamoró!

Ella buscaba posición... avaricia en su corazón...
entonces él pensó, me disfrazaré como un pobretón de su condición.
la buscó hasta encontrarla... su fiel amigo fue... 
hasta que ella...  ¡se enamoró de él!

¡ella se enamoró de él!

Un día lo llamaron a tomar posesión, del reino que su padre había heredado a él...
tuvo que alejarse por un tiempo y se despidió...
¡Pero pronto vendrá!
¡Pronto vendrá!

Si... pronto vendrá por su esposa enamorada de él.







Dios escoge lo más vil

Dios escoge lo más vil.

 Pues mirad,  hermanos,  vuestra vocación,  que no sois muchos sabios según la carne,  ni muchos poderosos,  ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios,  para avergonzar a los sabios;  y lo débil del mundo escogió Dios,  para avergonzar a lo fuerte;  y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios,  y lo que no es,  para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. 1Corintios 1:26-29 
 
A veces nos sentimos los mejores del mundo y miramos a todos los demás sobre los hombros, por el conocimiento maravilloso de la Palabra que hemos adquirido, o porque recordamos que somos "escogidos" del Señor, sin embargo, no somos escogidos por algo que nosotros hubiéramos hecho, o por algún don especial que Dios vió en nuestra vida, ¡no!...  somos escogidos precisamente por ser lo más bajo del mundo, lo más vil... por no tener nada qué ofrecer; somos escogidos por nuestra debilidad y falta de sabiduría.  Dios no nos escogió porque en lo más profundo de nuestro corazón encontró algo bueno que pudera serle útil, ¡no!; Él nos escogió precisamente por todo lo contrario, por nuestra "inutilidad".

Así que no nos vanagloriemos de la salvación, porque es mérito ageno; fue Jesús quien en la cruz del calvario soportó toda serie de dolores y humillaciones, para que nosotros fuésemos escogidos; fue el Padre que nos amó tanto que entregó a Su Hijo unigénito para que nosotros fuéramos salvos, y es por Su misericordia que no hemos recibido lo que en realidad merecíamos, porque era la muerte lo que merecíamos (Romanos 6:23).  Por lo tanto no nos queda más que vivir "agradecidos" con cada latido de nuestro corazón y motivados por la gran bondad de Dios para con nosotros.



El miedo a veces puede ser una bendición

Los miedos de los hombres de fe


...Entonces Moisés tuvo miedo,  y dijo:  Ciertamente esto ha sido descubierto. Oyendo Faraón acerca de este hecho,  procuró matar a Moisés;  pero Moisés huyó de delante de Faraón,  y habitó en la tierra de Madián (Exodo 2:14-15)...
...Por la fe dejó a Egipto,  no temiendo la ira del rey;  porque se sostuvo como viendo al Invisible (Heb 11:27). 

A veces los miedos se convierten en nuestros aliados y paradójicamente sirven de arma para que podamos hacer la voluntad de Dios.  Está claro que Moisés no tuvo temor de la ira de Faraón, pero sí tuvo miedo de la circunstancia en la que de pronto se encontró, tuvo miedo de lo que los demás hablarían de él, miedo a ser descubierto pues había matado a un hombre, y huyó debido a ese miedo que lo abrazó.  

Muchas veces ese miedo a ser descubiertos es el único límite que hace que muchos pequeñitos eviten el pecado. El miedo y la timidez son factores poderosos que han colaborado para que un sin fin de cristianos no hallan caído en adulterio todavía.

Por lo tanto, bendigamos al Señor nuestro Dios hasta por esos miedos y timideces que a veces nos molestan, pero que hacen de dique evitando que la carne se desborde.  

Gracias al miedo Moisés fue a Madián para ser entrenado para los propósitos divinos, pero no olvidemos que regresó venciendo sus miedos y se enfrentó cara a cara con el pueblo y con el mismísimo faraón, y terminó haciendo grandes y portentosos milagros que jamás hubiera hecho con el temperamente temeroso que le caracterizaba.



El Señor es mi pastor...

El Señor es mi pastor...

Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;  tu vara y tu cayado me infundirán aliento (Salmos 23:4).

Cuando andamos en el valle de sombra y de muerte, todo parece oscuro, nada tiene solución, la muerte acecha por doquier, la oscuridad de la incertidumbre produce pánico en nuestro corazón... no hay esperanza, todo sale mal... el dolor y la amargura quieren tomar control de nuestros sentimientos más intensos... la soledad nos seduce para hacernos sentir aún peor.  

Así lo comparó aquel pastorcillo hijo de Isaí... "Jehová es mi pastor" ...pues bien conocía a aquellas amigas lanudas que pastoreaba con tanto amor... las oía balar en medio de la desesperación de su incapacidad cuando tenían hambre, sed o se encontraban en algún terrible aprieto; para ellas la vida no era fácil sin su ayuda.

Una oveja es totalmente dependiente de su pastor... no puede satisfacer sus necesidades si no es por él, su vida depende totalmente de él; él la defiende de sus depredadores, le da su alimento, la lleva a beber de aguas mansas, porque le dan miedo las turbulentas.

Si el Señor es nuestro pastor... nosotros somos sus incapaces, inútiles, miedosas y necesitadas ovejas.

Jesús es nuestro pastor y la vida no es vida si Él no está con nosotros...  su vara de la corrección, cuando nos hemos alejado de Él, aunque duela un poco, hasta se siente deleitosa; Su cayado, aquel gancho que nos toma del cuello para que no nos desviemos del camino, aunque nuestro deseo sea lo contrario, bien vale la pena sentirlo otra vez. 

Vale la pena ser parte de Sus ovejas, pues aún estando en medio de las más espantosas situaciones de la vida, pero con Su compañía, es maravilloso.


Cuando venga la escacés.

Cuando venga la escacés.

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,  y todas estas cosas os serán añadidas (Mateo 6:33).

Cuando en medio de las pruebas te falte algo, tengas hambre, o sed y cuando no tengas con qué cubrirte de las inclemencias del tiempo, no te esfuerces demasiado en conseguir estas cosas, trabajando horas extras, empeñando tus pertenencias o bien haciendo préstamos sin sentido... simplemente busca a Dios, hazlo rey de tu vida, y lucha por tener Su justicia en tí, y verás que todo eso será suplido por aquel que todo lo puede.

...no he visto justo desamparado ni su simiente que mendigue pan, dijo el salmista (Salmos 37:25).  Por lo tanto esfuérzate en la gracia para adquirir la justicia de Dios que es por la fe, pon al Señor en el trono de tu corazón y verás que Dios añade todas aquellas cosas que necesitas, nunca te faltará el alimento a su tiempo, siempre tendras ropa y techo para resguardo de tu vida y Dios será tu retaguardia, te cubrirá en medio de la prueba y te protegerá cuando pases por la tormenta.  Dios te dará un sueño reparador cuando te acuestes (Salmos 127:2) y dormirás apaciblemente (Salmos 4:8), verás milagros en tu despensa, como el aceite y la harina que nunca le faltó a la viuda, o serás incluso alimentado por los ángeles del cielo, y abundará el fruto de tu trabajo, por que el Señor será tu proveedor.

La reprensión de la Luz

La reprensión de la Luz.

 Joh 3:20-21  Porque todo aquel que hace lo malo,  aborrece la luz y no viene a la luz,  para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz,  para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.

Esto significa que en la luz se muestra la verdad, la realidad de nuestra condición pecaminosa, y es allí donde los pecados son reprendidos; pues es en la luz donde se puede ver la suciedad de un lugar oscuro...  si lo que quieres es limpiar ese lugar, lo primero que hay que hacer antes de barrer o sacudir es encender la luz.   La luz muestra la inmundicia del corazón, pues el corazón es engañoso (Jeremías 17:9), por lo tanto llegar a la luz no es algo agradable para aquel que quiere seguir haciendo lo malo.  

El que quiere seguir adulterando no querrá que le digan que está en pecado, ¡no!... él querrá que lo traten bien y le digan que es un hijo de Dios y que Él lo puede perdonar de cualquier cosa que haga, se excusará con el argumento de que ni Jesús condenó a aquella mujer sorprendida en adulterio y tildará de fariseos hipócritas a los que le digan su pecado; querrá que lo alienten en medio de sus grandes necesidades pero que no le toquen el tema de su maldad, que no le digan la "verdad" de su condición de inmundicia.   Aquel que quiere seguir gritando o golpeando a sus hijos con ira, siempre querrá una palabra de consuelo, donde le digan que sus hijos algún día madurarán y todos sus esfuerzos por educarlos valdrán la pena, pero hay de aquel que se atreva a corregir esa mala costumbre, pues se hará su enemigo... No reprendas al escarnecedor,  para que no te aborrezca; corrige al sabio,  y te amará (Proverbios 9:8).

Para llegar delante del Señor (Jesús dijo yo soy la luz del mundo en Juan 8:12), debemos estar preparados para ser "reprendidos", y amar esa reprensión (Proverbios 12:1). 

Por lo tanto, seamos de aquellos que "practican" la verdad y será manifiesto que nuestras obras son hechas en Dios y muchos verán nuestras buenas obras y glorificarán al Padre (Mateo 5:16).

Clavos


Clavos

(Cristian Larios )

!Clavos... Clavos!
Que en tus manos han dejado 
la marca fría que te pudo haber tentado
prueba firme de lo mucho que has amado
indeleble sangre que me ha señalado.

!Clavos... Clavos!
Dolor inimaginado
empeñados en quitar la vida del amado
pero no era lo único en tí incrustado
...YO, clavado en tu mente había estado

Ese clavo... no lo había contado
fue al que a esa cruz más te había pegado.
...no fueron los clavos de hierro forjado
fue tu amor por mí... nunca desclavado.

Una vida en Arrepentimiento

Una vida en Arrepentimiento.

El propósito del juicio de Dios.

Apocalipsis 16:11  y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras,  y no se arrepintieron de sus obras. 

Dios tiene muchísima paciencia con el hombre y aún está aguardando su Segunda Venida pues espera que todos se arrepientan (2Pedro 3:9), pero el tiempo del juicio se acerca inexorablemente donde el Señor enviará juicios sobre la tierra con destrucción, dolor y enfermedades;  no obstante, el único y firme propósito de estos juicios es también que los hombres se arrepientan de sus obras.  El arrepentimiento es el objetivo final de los juicios (Apocalipsis 9:20,23; 16:9), aunque muchos, ni aún así se arrepentirán, quejándose contra Dios como si tuvieran derecho de exigirle algo al Rey de reyes y Señor de señores.  

El juicio de Dios es necesario para todos aquellos que quieren hacer la Voluntad de Dios, pues los hijos de Dios no están excentos de los juicios del Altísimo (1Pedro 4:17; ), porque les trae arrepentimiento y el arrepentimiento es indispensable para la limpieza de pecado, pero para aquellos que no aman al Señor, es motivo de destrucción. 

Aunque los juicios de Dios muchas veces sean duros y poco agradables, si somos Sus hijos debemos estar tranquilos porque eso significa que no seremos condenados con el mundo (1Corintios 11:32), por lo tanto cuando en la vida nos alcanzan los juicios de Dios debemos pedir el don del arrepentimiento y avivar la esperanza pues de allí saldremos más limpios.  

Recordemos que somos pecadores y que el que dice que no tiene pecado es mentiroso (1Juan 1:10), por lo tanto siempre requeriremos de arrepentimiento.  El arrepentimiento no es solo para los nuevos cristianos, todos debemos buscar constantemente este don maravilloso de Dios para la limpieza de los pecados.

Algo que es sumamente importante hacer notar es que no es indispensable pasar por juicios para buscar el arrepentimiento; pues con tan solo examinarnos a nosotros mismos y entristecernos por nuestros pecados con aquella tristeza que es según Dios (2Corintios 7:10) es suficiente para poder recibir el don del arrepentimiento.