¿seré yo maestro?

¿Seré yo maestro?

Jesús había anunciado que uno de sus discípulos le entregaría en manos de los enemigos, lo que significaba que uno de ellos era un traicionero hipócrita, que no le amaba como decía amarlo, que no tenía para nada buenas intenciones en su amistad con Él y que era un mentiroso.  Sin embargo, "TODOS" sin excepción alguna preguntaron ¿seré yo? (Marcos 14:19), dando a entender que ellos mismos dudaban de su propio corazón y sus intenciones.  Todos sabían que no eran capaces de ser fieles. Ninguno de los apóstoles podía juzgar a Judas por lo que hizo, porque todos dudaron; todos sabían que dentro de ellos había un corazón traicionero, mentiroso, e hipócrita.   Jesús dijo: el que esté libre de pecado que lance la primera piedra (Juan 8:7), porque Él sabía de lo que el corazón humano era capaz, por lo tanto, les había enseñado a Sus discípulos, que el corazón es más engañoso que cualquier cosa en esta tierra (Jeremías 17:9) y ellos así lo habían aprendido.  Ellos sabían que somos pecadores y no tenemos derecho alguno de juzgar a nadie por el pecado que comete, pues no sabemos si nosotros mismos en las mismas circunstancias lo haríamos igualmente o hasta peor.  

Dudemos de nosotros mismos, tal como lo hicieran los apóstoles y cuidémonos así de caer en tentaciones destructoras, porque nuestra naturaleza de pecado aún sigue allí.    


 

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