El que no ama... no conoce a Dios

El que no ama, no conoce a Dios

Puedes saber mucho de las Sagradas Escrituras, tener amplios conocimientos de griego y hebreo, cientos de horas de estudio de la Biblia, Escatología, Hermenéutica y miles de versículos de memoria…  puedes formar parte de la congregación más santa de todas, quitarte todos los placeres de la carne, practicar la abnegación y cumplir con todas las leyes y reglamentos habidos y por haber…  puedes vestirte recatadamente, comer solamente lo que levítico tiene permitido que comas, guardar el sábado o el domingo…  puedes hablar en lenguas, caer en el Espíritu Santo en los cultos y cantar como los ángeles o tal vez tener la fe más inmensa, esa que mueve las montañas, que sana a los enfermos, e incluso que levanta hasta los muertos, esa fe que te da muchos réditos en la vida o a lo mejor, tener el grado académico de doctor en teología… pero, si no tienes amor, de nada te sirve (1Corintios 13:1-3). 

Jesús nos amó, y lo demostró entregando Su vida por nosotros, que no lo merecíamos; por lo tanto, cuando nosotros amamos, entregamos nuestra vida por otros que no lo merecen, nos negamos a nosotros mismos por aquellos que nos han pagado mal, que han sido desagradecidos, que se olvidan de nosotros, que ni nos toman en cuenta cuando deberían, que no nos siguen ni van a nuestra iglesia, aquellos que nos dan la espalda constantemente, esos impíos que lo que merecen es la muerte.

Pero el amor es “fruto”, no “obligación”, ni se produce con esfuerzo… no se produce dando nuestra sangre o dinero por otro…  es simplemente producto de “conocer” a Dios (1Juan 4:7-8), no de conocer de Dios, que no es lo mismo; porque puedo conocer lo que se dice del rey de España en los periódicos, las revistas, los libros, los historiadores y hasta de su propia esposa, pero no lo conozco hasta tener una relación con él; así mismo, puedo conocer de pasta a pasta lo que dice Dios en Su Palabra, pero no lo conoceré hasta tener una relación personal con Él, y no tendré amor hasta conocerle.   

No andes creyéndote la única y verdadera iglesia del Señor, porque si no amas, no eres nada; busca “Conocer a Dios”, eso es todo.  Porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.  El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor  (1Jn 4:7-8), y para ver el Reino de los cielos, debes haber nacido de Dios (Juan 3:5-7), no de una congregación en específico.  

Examinémonos a nosotros mismos y si no amamos todavía, conozcamos a Dios, teniendo una relación personal con Él, hablándole constantemente y esperando escuchar sus respuestas.


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