La victoria de los pensamientos

Llevando cautivos los pensamientos.


Por lo demás,  hermanos,  todo lo que es verdadero,  todo lo honesto,  todo lo justo,  todo lo puro,  todo lo amable,  todo lo que es de buen nombre;  si hay virtud alguna,  si algo digno de alabanza,  en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí,  esto haced;  y el Dios de paz estará con vosotros.
Filipenses 4:8-9.

Nuestros pensamientos dominan nuestras acciones, es allí donde empiezan nuestros temores, aflicciones, dudas, rencores, tristezas y hasta muchas de nuestras enfermedades, porque recordemos que la tristeza seca los huesos (Proverbios 17:22). Dios quiere darnos Su paz (Juan 14:27), sin embargo, somos nosotros los que debemos dominar nuestros pensamientos para que esa paz incomprensible del Dios de paz esté con nosotros.

Toda nuestra lucha, todo nuestro esfuerzo y esmero deben ser para "llevar cautivos nuestros pensamientos" (2Corintios 10:5).  Dejemos de pensar lo malo, dejemos de pensar el pecado y ganaremos ventaja sobre el Diablo, dejemos de pensar de manera pesimista, dejemos de pensar en lo terrible de los problemas, pensemos en lo bueno que pueda surgir de cualquier situación.  David no vio lo gigante de Goliat, David vio que ese hombre no tenía el apoyo de Dios pues era Su enemigo, David pensó lo bueno en una situación complicada, por eso el Dios de paz aplastó al enemigo bajo sus pies como lo dice Romanos 16:20.

La victoria está en tus pensamientos y no es difícil dominarlos, si es que quieres hacerlo; recuerda pensar solamente lo que es verdadero, lo que te edifica, lo de buen nombre, lo virtuoso, piensa en aquello que en verdad produzca un beneficio para tu vida espiritual y verás esa paz que domina hasta los problemas más serios que puedan venir.




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