Sobre la nutrición espiritual

Sobre la nutrición espiritual.


Mat 4:4  Él respondió y dijo:  Escrito está:  No sólo de pan vivirá el hombre,  sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Nuestra vida es más que solamente fisiológica, nuestra vida también es espiritual.

Jesús dijo: Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo (Juan 6:51).
Esto escandalizó a los oyentes (Juan 6:61), porque les pareció repugnante y creyeron que les hablaba de canibalismo, sin embargo, las cosas espirituales se han de discernir espiritualmente (1Corintios 2:14), por lo tanto Jesús explicó: El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida (Juan 6:63).
Jesús compara el alimento con Sus Palabras, porque ellas dan vida espiritual, así como el alimento nos da la vida fisiológica.
Por lo tanto así como una mala nutrición trae consecuencias tales como falta de crecimiento, debilidad, depresión, y poca capacidad del sistema inmunológico para resistir las enfermedades; así también la mala nutrición espiritual nos trae consecuencias similares, pero en nuestro espíritu.

Es por ello que existen cristianos hoy en día que viven débiles, deprimidos, y derrotados ante los ataques constantes del enemigo.  La pobre nutrición espiritual de los cristianos de hoy en día es en realidad el enemigo más poderoso y está destruyéndoles lentamente.

Si las Palabras que salen de la boca de Dios son verdadero alimento ¿cuáles palabras o conceptos serán comida chatarra? y ¿cuáles palabras o conceptos serán comida destructiva?
Juzguemos nosotros y examinémonos acerca de nuestra dieta espiritual...  
¿estamos alimentándonos de las Palabras que salen de la boca de Dios, así como nos alimentamos tres veces al día de la comida material?
¿Pasas más tiempo leyendo noticias, viendo televisión, leyendo a psicólogos, publicistas o científicos, que oyendo la Palabra de Dios?

Muchos cristianos cuando van a leer su Biblia o van a la Iglesia, llegan sin hambre porque vienen llenos de la comida que sirve este mundo en entretenimiento, sabiduría humana y publicidad; se duermen en los cultos, y salen de allí siendo los mismos.

Muchos tenemos un gran cuidado de lo que comemos, nos cuidamos de no comer grasas, o nos cuidamos de comer verduras, fruta o fibra, sin embargo Jesús dice que es más importante cuidarnos de lo que oímos. 
Mateo 15:11  No lo que entra en la boca contamina al hombre;  mas lo que sale de la boca,  esto contamina al hombre.  

No olvidemos que la fe viene por el "oír" y depende de qué palabras oímos allí colocaremos nuestras creencias y recordemos a Daniel que propuso en su corazón no alimentarse de la comida del rey (Daniel 1:8).  ¡cuidemos nuestra nutrición espiritual!


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