La bondad y la severidad de Dios.

Dios es bueno, pero también es severo y Dios es severo pero también es bueno.


Mira,  pues,  la bondad y la severidad de Dios;  la severidad ciertamente para con los que cayeron,  pero la bondad para contigo,  si permaneces en esa bondad;  pues de otra manera tú también serás cortado. Rom 11:22.
 Hay muchas personas que piensan que Dios es solamente bueno y terminan olvidando que también es severo; pero hay otros que piensan que Dios es solamente severo y viven con miedo de ofenderle todo el tiempo y olvidan que también es bueno.

Por todo el mundo existen cristianos que se reunen con el concepto de que Dios castiga, azota y viven sin derechos delante de Dios; pero otros se reunen con el concepto de que Dios es bueno y nunca les hará mal alguno, por lo que terminan siendo abusivos y exigentes de sus derechos olvidando sus obligaciones. 


Sin embargo Dios tiene ambas características y es importante que dependiendo de cuál ha sido nuestra enseñanza centremos nuestros conceptos.  El que ha creído que Dios es bueno debe aprender a amar la reprensión y el castigo de Dios y al que ha creído que es severo se le insta a recordar que Su misericordia es nueva cada mañana (Lamentaciones 3:22-23) y que hay muchas bondades de Dios que puede experimentar en su vida.


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