Fuente y no pozo

Fuente y no pozo

Mas el que bebiere del agua que yo le daré,  no tendrá sed jamás;  sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Juan 4:14.

Aquel que bebiere de esta agua, sería una fuente... aquel que lograra encontrar ese líquido vital, gozaría de la bendición de que dicho líquido brotaría de su vientre.  Ya no tendría que esforzarse para sacar un odre con esfuerzo de aquel pozo... ya no tendría que sacar esa bendición por pequeñas porciones... ya no tendría que esperar para beber, porque esa agua saldría de su interior sin parar... ¡sería una fuente!  Fuente que brota sin parar, fuente de agua viva que salta para vida eterna sin igual, fuente que emana vida para dar y no para recibir, fuente de bendición que es altruista y nada egoísta. 

Si eres fuente, eres un dador y un adorador, que llega ante el Padre celestial con el único objetivo de bendecirle y sacar una sonrisa de sus labios... si eres fuente eres un agente de bendición para todo aquel que te rodea... si eres fuente, no eres pozo... no eres aquel pozo al que hay que llegar con frecuencia para sacarle a cucharadas algo bueno, no eres un pozo al que con esfuerzo se le saca una sonrisa, no eres pozo que solamente en cieras ocasiones levanta su alma en adoración, no eres un simple pozo que solo por momentos es dador y una bendición. 

Si eres fuente y no pozo, tienes mucho que ofrecer y lo ofreces sin parar, sonrisa plena sin inmutar, gozo inefable y eterno desde el corazón, los altibajos nunca son parte en tu emoción, pues has bebido de la fuente... has bebido del Señor.

Si aún eres pozo...  necesitas de aquella agua que Jesús nos ofreció... bebela y llénate de ella, y entonces seguramente y porfín te brotará una fuente de tu vientre para siempre.