El cuento de todos los cuentos...
Esta era La novia... una mujer que la verdad, no tenía nada que ofrecer, nada bueno que pudieras encontrar en sus acciones, pero Él vio algo en ella... algo que nadie pudo distinguir en medio de su bajeza... algo que contra todos los pronósticos enamoró su corazón.Miró su altanería y pudo encontrar una razón para darle de su amor... una aliciente para mover esa montaña...
Porque la verdad, ella nunca había sido amada, aunque muchos le habían dicho que lo hacían.
Pero el amor es más sublime que una poesía pues no solo combina hermosamente las palabras, sino que muestra con los hechos el arte más precioso que sale desde el interior.
Él mostró su amor aunque ella no quería, entregó Su vida misma, en un cruento sacrificio... hasta que un día, sin haberse dado cuenta todavía, ella empezo a latir de una forma diferente... comenzó a decir su nombre sintiendo que volaba en una nube.
Porque el amor que se siembra en tierra dura, quebranta sin dolor trayendo suelo fértil, y eventualmente como en una paradoja hace germinar sutil y delicadamente, un brote del mismo tipo de sentimiento que un día se ofreció de todo corazón.
Finalmente, Él enamoró su corazón, por eso ella ahora vive y siente para Él.
La iglesia del Señor hoy se está vistiendo para Él, esperándole con ansias porque ya no vive para si, porque está enamorada locamente y sin medida.
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