Días de clamar, desnudando el corazón

Llegan esos días en los que parece que la suerte se ha ensañado contra tí, ese tiempo en que el sufrimiento se ha convertido en el único compañero del camino que Dios ha trazado y que lo debes caminar. 
Esa tribulación que ciega tus sentidos a lo bueno que aún hay a nuestro al rededor.
Miras hacia arriba buscando una señal, alguna mano salvadora pero el Todopoderoso se ha quedado en silencio.
Te dicen que son pruebas que tienes que vivir enviadas desde el cielo, y te imaginas al Señor omnipotente jugando con tu vida, haciendo experimentos con la desgracia que te ha tocado soportar.
Insisten en que tengas fe, que todo saldrá bien, pero lo único que miras es lo empañado de tus ojos por las lágrimas que no paras de llorar.
Esos días no te calles delante del Señor, Él escucha tu clamor.
Moises dijo a Dios en un momento así: Si este es el trato que vas a darme, ¡me harás un favor si me quitas la vida! ¡Así me veré libre de mi desgracia! Números 11:15 NVI
Elías el gran profeta que vio descender fuego del cielo a su ofrenda, caminó todo un día por el desierto con ganas de morirse y protestó «¡Estoy harto, Señor !  Quítame la vida, pues no soy mejor que mis antepasados».
1 Reyes 19:4 NVI
Porque todos tenemos esos días negativos...   esos días en los cuales decimos no tengo en ellos contentamiento (Eclesiastés 12:1)... Esos días en los que protestamos un tanto impertinentes delante del Creador, Pero son también aquellos días en que Dios nos oye con gran misericordia, no escuchando las palabras que salen con aparente insolencia, tal vez hasta pidiéndole la muerte, sino la voz que sale desnudando el corazón.
Ese día no fue el fin de Moisés y Elías, ellos no quedaron en el fango lamentando su desgracia, se levantaron enfrentando aún sus depresiones, vieron la mano del Todopoderoso llevándoles a donde jamás habían en su mente humana imaginado, porque cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.
1 Corintios 2:9 RVR1960, Moisés recibió la ayuda del Eterno mientras Elías fue fortalecido sobrenaturalmente, y al final ambos llegaron a estar citados delante de Jesús el Cristo Rey de reyes, en aquel monte de la transfiguración, ante la mirada atónita de Pedro y sus compañeros (Lucas 9:30).
Si estas pasando uno de esos días, clama desde adentro de tu herido corazón, no dejes que muera la esperanza de que esto va a pasar y que la victoria está a la vuelta de la esquina, no desmayes porque verás la mano poderosa de tu Dios. 
Cristian Larios
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