El cuento de todos los cuentos... Esta era La novia... una mujer que la verdad, no tenía nada que ofrecer, nada bueno que pudieras encontrar en sus acciones, pero Él vio algo en ella... algo que nadie pudo distinguir en medio de su bajeza... algo que contra todos los pronósticos enamoró su corazón. Miró su altanería y pudo encontrar una razón para darle de su amor... una aliciente para mover esa montaña... Porque la verdad, ella nunca había sido amada, aunque muchos le habían dicho que lo hacían. Pero el amor es más sublime que una poesía pues no solo combina hermosamente las palabras, sino que muestra con los hechos el arte más precioso que sale desde el interior. Él mostró su amor aunque ella no quería, entregó Su vida misma, en un cruento sacrificio... hasta que un día, sin haberse dado cuenta todavía, ella empezo a latir de una forma diferente... comenzó a decir su nombre sintiendo que volaba en ...
Desde el miedo al deseo E scuché tu voz y tuve miedo (Gen 3:10) Lo más lamentable en la historia de la humanidad es ese momento en que nos escondimos de Su Presencia y de Su voz porque tuvimos miedo. Ese miedo indescriptible que nace en nuestros corazones insensatos sin una razonable explicación. El pecado llegó para quedarse y también el miedo a escuchar la voz de Dios, repitiendo la misma historia cada vez, como sucediera con el pueblo del Señor cuando le suplica a Moisés que Dios no hable con ellos, por miedo a morir, cuando estaban delante de Él a las faldas del Monte Sinaí. Pero c uánto daría por poder escuchar la voz de Dios audiblemente... cuánto daría por tener la posibilidad de oír claramente el susurro del Altísimo buscando hablar conmigo, como lo quería hacer con Adán en el jardín y como lo quería hacer tambien con Israel en el desierto. No será que mi teología me impide creer que Dios habla todavía, excusando el miedo de oírle claramente como...