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La reprensión de la Luz

La reprensión de la Luz.

 Joh 3:20-21  Porque todo aquel que hace lo malo,  aborrece la luz y no viene a la luz,  para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz,  para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.

Esto significa que en la luz se muestra la verdad, la realidad de nuestra condición pecaminosa, y es allí donde los pecados son reprendidos; pues es en la luz donde se puede ver la suciedad de un lugar oscuro...  si lo que quieres es limpiar ese lugar, lo primero que hay que hacer antes de barrer o sacudir es encender la luz.   La luz muestra la inmundicia del corazón, pues el corazón es engañoso (Jeremías 17:9), por lo tanto llegar a la luz no es algo agradable para aquel que quiere seguir haciendo lo malo.  

El que quiere seguir adulterando no querrá que le digan que está en pecado, ¡no!... él querrá que lo traten bien y le digan que es un hijo de Dios y que Él lo puede perdonar de cualquier cosa que haga, se excusará con el argumento de que ni Jesús condenó a aquella mujer sorprendida en adulterio y tildará de fariseos hipócritas a los que le digan su pecado; querrá que lo alienten en medio de sus grandes necesidades pero que no le toquen el tema de su maldad, que no le digan la "verdad" de su condición de inmundicia.   Aquel que quiere seguir gritando o golpeando a sus hijos con ira, siempre querrá una palabra de consuelo, donde le digan que sus hijos algún día madurarán y todos sus esfuerzos por educarlos valdrán la pena, pero hay de aquel que se atreva a corregir esa mala costumbre, pues se hará su enemigo... No reprendas al escarnecedor,  para que no te aborrezca; corrige al sabio,  y te amará (Proverbios 9:8).

Para llegar delante del Señor (Jesús dijo yo soy la luz del mundo en Juan 8:12), debemos estar preparados para ser "reprendidos", y amar esa reprensión (Proverbios 12:1). 

Por lo tanto, seamos de aquellos que "practican" la verdad y será manifiesto que nuestras obras son hechas en Dios y muchos verán nuestras buenas obras y glorificarán al Padre (Mateo 5:16).

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