El era el malo de esta historia, el que infundia miedo y terror por todos lados, despiadado e inclemente, cuya mala fama había alcanzado hasta los confines de la tierra.
Levantó bandera sobre el reino de Judá, destruyendo Jerusalem y hasta el templo de Jehová.
No había duda... era el villano mas grande de su tiempo, ese hombre desgraciado que no tuvo nada de respeto contra el pueblo del Señor, humillando a cada uno de Sus hijos, y llevándolos cautivos hacia esa gran ciudad que yacía fría e insolente, mirándoles con ojos de desprecio.
El rey de Babilonia, aquel que era llamado Nabucodonosor.
Pero como siempre en el Reino del revés... -lo siento, quise decir en el Reino del Señor... las cosas no son lo que parecen, y algunos hombres terminan siendo vistos con misericordia, aun cuando no han tenido compasión, otros acaban siendo vistos con amor, aun cuando el odio ha sido su gran motivacion, han sido vistos con buenos ojos desde lo alto, desde el trono del Señor.
Y es que a veces quisiéramos que la venganza del Altísimo cayera sobre aquellos que con lujo de rechazo se han burlado de nosotros ... que fuego caiga de los cielos y podamos ser testigos de su inminente destrucción.
Pero cual es nuestra gran sorpresa, cuando ellos son considerados pecadores con derecho de ser perdonados como tambien nosotros lo hemos sido.
Al final aquel gran rey Nabucodonosor termina siendo otro siervo del Todopoderoso, quien sin preguntárselo a Su pueblo, supo amarlo con la misma gracia que a nosotros.
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