Ir al contenido principal

Instrucción oportuna

Instrucción oportuna

Conceptos equivocados, decisiones equivocadas

Las hijas de Lot, fallaron delante de Dios al concebir de su padre, porque tenían conceptos equivocados, aceptando tradiciones erróneas en su vida, que aprendieron de aquella ciudad que a la postre fue destruida por su excesiva maldad (Gen. 19:31-32). Pensaban como mujeres de Sodoma, porque habían sido educadas como mujeres de Sodoma, y no les importó para nada el precio del pecado, porque estaban más preocupadas en cumplir con la tradiciones de el mundo... se lamentaban más por haber perdido a los hombres de Sodoma, aunque había más opciones en la tierra, que por hacer algo que Dios aborrecía y no pudieron tomar en cuenta que Él podía darles un esposo para cada una de ellas.

Su padre lamentablemente no pudo inculcarles los límites morales que él tenía... no pudo competir con las ideas que ellas absorbían cada día de sus amigos, vecinos de la cuadra, su colegio, y sus novios que eran de Sodoma.

Nuestros hijos nunca se apartarán del camino en el cual han sido instruidos (Proverbios 22:6), sea esta una instrucción equivocada o bien sea la correcta.  Si sus conceptos fueron fabricados en Sodoma, sus decisiones estarán de acuerdo a las actitudes de Sodoma, pero si sus ideales, creencias y deseos fueron extraídos del reino de los cielos, que encontramos en las Sagradas Escrituras, sus obras estarán fraguadas en el mismo corazón de nuestro Dios.

Por lo tanto, es evidente que Lot no instruyó a sus hijas, porque la instrucción de un padre en los primeros años de la infancia, jamás tiene competencia.

Conceptos equivocados, decisiones equivocadas.

Conceptos acertados, decisiones correctas.

Deuteronomio 6:6-9 nos enseña que debemos instruir a nuestros niños a toda hora y en todo momento, y Proverbios 13:24 cómo y cuándo debemos corregirlos para completar su instrucción...  Hagámoslo de manera oportuna, desde la concepción.



Comentarios

Entradas populares de este blog

entresacando lo precioso en lo vil

Entresacando lo precioso en lo vil ...y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Jeremías 15:19. Un rayo de luz en medio de la densa oscuridad...  una pequeña nube del tamaño de la mano de un hombre en la inmensidad del cielo azul... una gota de agua en el desierto más atroz… tal vez, una ínfima sonrisa en medio de aquel horrible mar de lágrimas o un halo de esperanza en un lamentable universo de tristezas...  pero, siempre habrá algo precioso en medio de lo vil, algo útil en la basura, algo bello en los desaciertos, algo hermoso en el desierto. La clave está en encontrarlo; hacer a un lado lo que no vale, olvidar lo que no edifica, aprender de lo que enseña, pensar en lo que es verdadero cuando todo parece falso, lo honesto cuando todo parece hipocresía, lo justo cuando todo parece injusto, lo puro en lo impuro, encontrar el buen nombre, la virtud y la alabanza (Filipenses 4:8) donde parece que todo está perdido, recordando que a los que a Dio...

La maldición nunca vendrá sin causa.

La causa de la maldición Pro 26:2   Como el gorrión en su vagar,   y como la golondrina en su vuelo,   Así la maldición nunca vendrá sin causa. Es por demás que gritemos, declaremos, rechacemos, revirtamos y hagamos un sinfín de rituales contra las maldiciones, si no quitamos la causa… porque la maldición nunca vendrá sin una causa. En 1Juan 5:8 dice que el maligno no tiene derecho alguno para tocar a aquel que no practica el pecado y el pecado es la causa de las maldiciones (Deuteronomio 28:15); así mismo la Palabra declara que el que aportille el vallado lo morderá la serpiente (Eclesiastés 10:8).   Esto significa que cuando por medio del pecado abrimos agujeros en la cerca de protección que Dios nos ha puesto por medio de la Sangre de Jesucristo, al redimirnos de la maldición en la cruz; entonces la serpiente antigua, nuestro enemigo, tiene derecho pleno para poder entrar y utilizar sus artimañas para destruirnos, inyectándonos su veneno de m...

El poder de la insistencia

¡Insiste hasta lograrlo! En Lucas 18:1-7 el Señor Jesús nos enseñó a insistir en la oración y no desmayar hasta recibir respuesta de Dios, porque la insistencia es el poder del justo que cae siete veces, pero que siete veces vuelve a levantarse (Proverbios 24:16). Jacob luchó contra el poderoso Ángel del Señor durante toda la noche y lo soportó, no porque tuviera las fuerzas físicas para hacerlo, ni porque tuviera armas para detenerlo, sino porque tenía un alma poderosa que insistía, aún cuando pareciera derrotado, pues volvía una y otra vez a intentarlo.    El poder de la insistencia hizo que Moisés continuara solicitando la libertad para su pueblo, hasta diez veces, aún cuando Faraón endurecía más y más su corazón.   Ese poder llevó a Nehemías a construir los muros de Jerusalén a pesar de la gran oposición que encontró al hacerlo; ese poder es el que tenemos que tener para solventar las tormentas que nos azoten… es el poder que nace en aquellos que ha...