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El gran avivamiento

El gran Avivamiento Por todos lados se proclaman grandes avivamientos a lo largo del mundo, muchos se enorgullecen de sus iglesias ya sea por el crecimiento numérico, su alabanza, adoración, doctrina o alguna otra manifestación espiritual que se asemeja a la iglesia primitiva del pentecostés.   Tal pareciera que estamos viviendo en el inicio de la lluvia tardía, y la iglesia se mueve tal como lo hiciera en tiempos del apóstol Pablo.     Sin embargo, al recordar el avivamiento más grande que haya existido en la historia de la iglesia del Señor Jesucristo, no podemos pasar por alto cuando Ananías con Zafira su mujer cayeran muertos delante del Señor, por haberle mentido al Espíritu Santo.   Y así mismo no podemos ignorar que hoy en día hay tantas personas, que le mienten sin ninguna consecuencia... no caen fulminados, y así continúan asistiendo a sus iglesias como siempre y sin ningún problema.     Esto significa solamente una cosa...

La esperanza que trasciende aun hasta la muerte

Delante de la cruz El gris de la tarde envolvía la comarca con un manto de tristeza, en el cielo densas nubes negras se esparcían poco a poco dando lugar a pequeños rayos titilantes que explotaban entre ellas, el viento recio removía su cabello enmarañado que a ella en ese instante para nada le importaba, una gota desde el cielo le caía por sus manos mientras una lágrima recorría sus mejillas, su mente divagaba en pensamientos y recuerdos que ardían en su alma, no podía soportar aquella escena, no podía evitar aquel sollozo que salía involuntario, al ver al hijo de su vientre clavado a aquel madero.     Ella había oído desde el cielo que aquel hombre vendría a ser muy grande, le habían prometido que salvaría a su pueblo, que gobernaría en el trono de David… ella misma había visto los milagros que sus manos tanto habían hecho…  es más… ella le había hecho hacer aquella agua en rojo vino delicioso;  le había visto crecer, había exte...

Para un momento como este

Para un momento como este... Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino? Ester 4:14. Su pueblo se encontraba en aquella encrucijada, no había salida para ellos, el día de su destrucción ya había sido decretado, la hora de su muerte se acercaba inexorablemente.  Su corazón se agitaba fuertemente, sus músculos se ponían aún más tensos y el nerviosismo del momento le hacía perder la calma que le caracterizaba todo el tiempo.  Los días no eran los mejores, todo parecía que se había volcado en contra suya; todo se venía sobre ella y su gente; la angustia y la aflicción se habían apoderado de todos sus sentidos, la injusticia hacía presa de los suyos, la tristeza se mezclaba en un coctel de sentimientos que la hacían tambalear y las palabras de su tío rebotaban en su mente -quién sabe si para esta hora has llegad...

El Dios de Abraham, o ...Tu Dios

Tu Dios Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac…   Génesis 28:13. Jacob había buscado con fervor aquella bendición, había luchado contra viento y marea para obtener esa primogenitura, privilegio éste que era señal del máximo honor delante de aquel a quien sus padres llamaban “Dios”, aquel a quien le habían inculcado en el seno de su hogar desde que era un pequeñuelo… tenía muchos años de vivir creyendo en Él, había sido obediente a sus ordenanzas, había caminado en Sus caminos, había cumplido Sus estatutos, hablaba con Él constantemente en sus frecuentes oraciones matutinas…   Era todo un feligrés… un servidor del Dios de Abraham…   Sin embargo, y aunque parezca el cuento más inconcebible de la historia…   Él seguía siendo aún y solamente “el Dios de sus padres”…     Pero como suele suceder cuando Dios quiere darse a conocer y te encuentra en los momentos...

Venciendo la depresión

Hasta el más grande se deprime y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida…(1Reyes 19:4) Allí estaba aquel gran hombre de Dios, tirado bajo un árbol gritando su tristeza, deprimido delante de Dios, llorando de amargura y clamando por la muerte…    aquel hombre que hacía un poco de tiempo había visto caer fuego del cielo delante de sus ojos, ese hombre que había orado por lluvia y había visto respondida su oración de manera impresionante.   Ese hombre que había visto la mano poderosa del Señor a su lado en cada momento de su vida, y que era alimentado de modo sobrenatural en ese mismísimo instante, estaba deprimido, porque era humano, no era un superhombre y sus pensamientos no eran los pensamientos de Dios… no sabía lo que Dios traía bajo la manga. Así se deprimió el poderoso profeta Elías, Así mismo David el dulce cantor de Israel también escribió su depresión y su deseo de volar y desaparecer (Salmos 55:6-7), Jeremías ...